graphos

Un mapa. Un trazado. El intento de graficar dos dimensiones históricas. Freud lo dice claramente en el caso de neurosis obsesiva conocido como el del "hombre de las ratas" (A propósito de un caso de neurosis obsesiva, 1909):"después que el paciente lo hubo hecho todo para enredar el pequeño episodio de la devolución del rembolso por lo quevedos, quizás mi exposición tampoco consiguió volverlo transparente por completo." En ese mismo texto Freud sugiere una relación entre el historiador y el psicoanalista (justo allí, en un articulo en donde debe advertir el esfuerzo interpretativo que implica viajar a través de las fantasías neuróticas). Las dos dimensiones: el relato sobresaltado del paciente; su andar. La cancela que separa ambas trayectorias es el dominio del psicoanalista: un detective paciente como un mamboretá, cazando voces, leyendo gestos, dosificando saberes de ambos mundos.

Freud

trasmayo

Después de leer el reportaje a Tom Waits, que publicó Radar de Página/12, me puse a escuchar esa ultima trilogía, Orphans. Waits es lerdo y denso. Aceitoso. La foto que acompaña el reportaje -tomada con el impulso de un/una documentalista- es tan impresionante que tiñe el recorrido que hago por el CD triple.
Me acordé de Waltzing Matilda, con todo una de las piezas de Waits que más me gustan y aquí está acompasando este insulso trasmayo.

Como el mejor y el peor estado es la nostalgia, por culpa de una nota sobre la partida perfecta de PacMan destilé bilis negra toda la semana. No sabía que existiera tal cosa, casi la versión digital de el dorado: en el pasado, cuando el comequeso reinaba, para alguno de nosotros los arcanos digitales sólo eran crackeables con el enchufe…
El mismo ácido negro me llevó a leer esta reseña de David Parlett (un conocido inventor de juegos) de un libro reciente sobre lo que aquí conocimos como El estanciero. Me enteré por Ralph Luker de Cliopatria. En el mismo lugar conozco otra cosa: un ránking de doctorados en USA que me colgó de la máquina un rato largo: me pasé mirando esas jerarquías como si se tratara de alguna zona curiosa en second life.
Dos posts que tocan favelas. Sobre una escuela de surf en la favela más grande de Brasil trata este documental que posteó Denken Über y que puede seguirse con otros videos en este enlace directo a Google Video. Pablo Chacón escribió un relato excelente en La lectora provisoria, un blog al que seguimos siempre con atención. (También allí puede leerse el post de T. Abraham sobre Wittgenstein, en el que el autor no dice más cosas de las que nosotros entenderíamos pero las sugiere.)
El texto de Marc Augé publicado por La Nación por estos días es también un modo controlado de ingresar o reingresar al debate sobre identidad.
Pero lo mejor, lo mejor de la semana es "Lecturas impropias" de Nicolás Rosa en la revista El interpretador. Suele pasar con algunos intelectuales que se dicen cercanos a tal cuadrante del espectro político pero cuando escriben sobre sus temas de investigación lo hacen como si estuvieran cerca, bien cerca, del cuadrante opuesto. Rosa siempre presenta la mejor posición hablando de lo que hay que hablar. Esta vez sobre la lectura. El relevamiento que hace de algunos tipos de lecturas no sirve por su exhaustividad sino como modo de tabletear sobre la insistencia pontificial sobre las bondades del libro. En lugar de volver sobre la cantilena que nos dice que el libro es sacro monumento de nuestra cultura, especula sobre la fragilidad de la misma a partir de su mayor recurso: la interpretación. Dice Rosa al terminar el artículo:

quotep

¿Qué es un libro y por ende qué es la lectura? Si todas las palabras del mundo, si todas las palabras contenidas en la Enciclopedia británica pueden caber en un CD Rom, aderezadas con la posibilidad de escuchar el Concierto Brandenburgués Nº 6 de Johannes Sebastian Bach, en la entrada barroco, música, es sólo porque la escritura puede ser conservada –el estigma de la escritura en su persistencia— mientras que las lecturas pueden contradictoriamente ser olvidadas.
El libro podrá perecer pero la lectura persistirá como el fondo negativo de la cultura.

Como decía Nicanor Parra, los poetas no bajaron del olimpo. Rosa nunca se creyó las mayúsculas. Gracias al interpretador.

postdata: waltzing matilda es el Tom Traubert's Blues. Se puede hallar en Small Change de Waits.

mirando la napa

Pablo Semán. Bajo continuo. Exploraciones descentradas sobre cultura popular y masiva, Editorial Gorla, Buenos Aires, 2006. 191 páginas.
Semán

El suplemento Radar de Página/12 publicó el domingo pasado una entrevista a Pablo Semán, que bien puede servir de entrada a este comentario. Bajo continuo lleva esa referencia musical en el título porque Semán lee la cultura popular y masiva bajo la lente del antagonismo. Así, ese background regular, persistente hasta la naturalización, como el fondo de una composición, que se busca instalar en el análisis como un zócalo, como una napa, no es producto de una reificación de las clases subalternas sino de una aproximación teórica en la que las clases subalternas -para seguir usando una categoría que todavía incomoda aún si se la utiliza librada de su andamiaje marxista- se oponen a modernidades deseadas en general y a las clases medias urbanas en particular. Su identidad, fragmentaria y trabajosa como toda identidad, sus consumos, múltiples y variopintos, y sus posiciones, pueden comprenderse mejor atendiendo al ritmo que le impone esa discordancia basal. ¿Se trata de una apuesta forzada? De ninguna manera: si algo existe forzado en el cajón de herramientas de las ciencias sociales y la historia son esas arandelas grower de fuerza liberal con la que se ha leído meandros de vicisitud y contingencia como campos de batalla y templanza del individuo o preámbulos de una arcadia sin clases. Contra esa lógica grower Semán compila algunos de sus artículos y presenta este libro. ¿Es una apuesta forzada armar un volumen con trabajos sobre pentecostales, divulgadores, rockeros, comadres, punteros, sociólogos? No lo creo: forzada es la mirada iluminista que prevee para todos estos agentes un mismo y único sentido; forzado es el enfoque que construye identidades por oficio, método político o culto. Semán repiensa enfoques tradicionales sobre diversos temas ligados a las culturas populares y entabla su quehacer en esa napa que la cita de Thompson prefiguró brillantemente:

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Una cultura consuetudinaria que en sus operaciones cotidianas no se halla sujeta a la dominación ideológica de los gobernantes. La hegemonía subordinante de la gentry puede definir los límites dentro de los cuales la cultura plebeya es libre de actuar y crecer, pero, dado que dicha hegemonía es secular en vez de religiosa o mágica, poco puede hacer por determinar el carácter de la cultura plebeya.

Lee entonces la expansión pentecostal como una ventana para tratar un horizonte menos angostado, para tentar algunas hipótesis sobre la religiosidad popular. La modernidad es menos moderna cuando el investigador no puede leer o no quiere entrever siquiera las prácticas que desbordan lógicas con arreglo a fines, mecanismos, cánones. Complejamente persigue Semán la comprensión de los distintos registros de lectura de los escritores de historia no académica, como Piña, Lanata, Aguinis, etc. o de los que soporta el menhir Coelho; la ardua formación de un colectivo representacional bajo el rótulo de “rock chabón” (acaso la menos convicente de las empresas del libro); la multiplicidad que los investigadores en ocasiones leen como fragmentación de actores pluriactivos (pastores, punteros, curanderas, etc.).
Su etapa como antropólogo doctorando en Brasil le ha servido, además, para leer en clave comparada fenómenos de masas, mirando a otros investigadores del país limítrofe. No sería mala idea seguir leyéndolo.

ya no te espero

la reciente proclamación del socialismo como el futuro al que apunta la autodenominada revolución bolivariana ha sido objeto de variados comentarios. En algunos casos, en torno al carácter –hasta ahora difuso- de ese socialismo; en otros, en torno al modo rimbombante y acaso personalista con el cual chávez lo dio a conocer. En este punto, da la impresión que diversos analistas (especialmente periodistas) consideran que el comandante venezolano se ha lanzado a establecer un objetivo social no pedido ni querido por el pueblo de aquel país. De algún modo, una especie de autoritarismo socialista-nacional que impone a las masas sus propias decisiones. Las apariencias, sin embargo, pueden ser engañosas. Una breve mirada sobre el único país socialista en américa latina acaso arroje algún elemento interesante. Como es sabido, la revolución cubana emergió como una lucha nacional-democrática contra una dictadura espantosa. Poco más de dos años después, fidel castro declaraba el carácter socialista de aquella revolución. En aquella ocasión, también se tejieron diversos comentarios: que la revolución había sido “traicionada”, que fidel y su grupo se vendieron a los comunistas, que el líder cubano había sido una especie de cripto-comunista desde los tiempos del moncada –y antes también-. Esto de parte de los opositores; simpatizantes de diverso talante sostenían que la radicalización creciente de esa revolución y su paso al socialismo había sido un camino inevitable, dado el creciente antagonismo que enfrentó a los líderes cubanos con los de la mayor potencia capitalista. Así, la “culpa” por el socialismo cubano estaría anidada en los pliegues del aparato imperialista. La forma con la cual fidel dio a conocer el carácter socialista de la revolución cubana también fue un tanto sorpresiva. En medio de un colérico mitín popular del 16 de abril de 1961, pocas horas después que aviones norteamericanos bombardearan algunos puntos de la isla y pocas horas antes de la frustrada invasión de exilados cubanos en playa girón, fidel reclamó la movilización popular para defender la “revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes”, antes de finalizar con su consabido “patria o muerte”. Pero esta efervescencia discursiva no era un fruto inmaduro. Por lo menos desde hacía un año, una cruenta guerra civil se desarrollaba “en sordina” en las sierras y en las ciudades, donde un número no especificado pero al parecer muy alto de militantes “anticomunistas” luchaban a mano armada contra el régimen. Sobre esta sin duda cruel lucha interior, se sumaron las presiones de los exilados y la obnubilada administración yanqui. El socialismo cubano no devino de la única voluntad de los líderes: aunque esta sin duda cuenta, el proceso social cuenta más.
No digo que en venezuela se desarrolle actualmente una guerra civil; pero algo muy parecido a eso tuvo lugar hace unos pocos años, cuando la intentona de deponer a chávez. Las formas de organización popular y las demandas que estas formas están canalizando suelen ser dejadas de lado en los apresurados comentarios sobre venezuela; y en buena medida nos son desconocidas. Paremos un momento la pelota, y tratemos de observar si por detrás de la excesiva figuración de chávez este singular “camino venezolano al socialismo” no está prefigurado por una sorda lucha de clases.

Portugal y el plebiscito pro-choice

En los últimas días Portugal amplió las márgenes legales para aquellas mujeres que decidan interrumpir su embarazo. La noticia puede leerse aquí y acá. Pretendía con este breve post indicar algunos links hacia mapas (como este) o tablas con información sobre los marcos jurídicos del aborto, en clave comparada, pero al rato de buscar advierto que es complicado e impreciso. No sólo porque los raw data son en muchos casos poco robustos, sino también porque las variables de análisis son dispares.
Puede verse, por ejemplo, esta página de PregnatPause.org. En ella se trabaja sobre una grilla de causas posibles (riesgo vital de la madre; preservar la salud de la madre; preservar la salud mental de la madre; casos de incesto o violación; determinadas patologías en el feto, embrión o recién nacido; problemas sociales o económicos; a demanda) y un set de valores (legal; ilegal; sólo en el primer trimestre; sólo dentro de los primeros seis meses; legal pero con restricciones, sin información). Argentina posee los siguientes valores: legal para preservar la salud de la madre o ante su riesgo de muerte, no hay información en la variable "violación o incesto", como tampoco existen datos para la causa "preservar la salud mental de la madre". Para el resto de las variables: ilegal.
Otro ejemplo está dado por esta entrada en Wikipedia, acompañada por este mapa:

Abortion

Las variables no cambian demasiado pero los resultados para el caso argentino un poco más: ilegal en todos los casos excepto en las primeras tres variables (riesgo vital, salud física, salud mental de la madre).
Acaso un nicho de información un tanto más precisa sea el Population Reference Bureau. En él puede leerse este informe que amplía los datos relevados por un trabajo de fines de los años noventa, publicado en la revista International Family Planning Perspectives. Queda claro, aún si no es sencillo hallar en la red información autorizada, que el marco legal difícilmente opera como una respuesta regia al aborto. Esto es evidente en marcos legales restrictivos, y para el caso contrario, las políticas que no cabalgan el efecto de la legalización del procedimiento con fuertes desarrollos de las áreas de salud implicadas en el tema, no logran revertir las tasas de prácticas y coberturas. Sin embargo, los avances en materia legal (los avances en ese punto no sólo significan secularismo sino también apoyo a reivindicaciones de género) poseen un notable efecto político que no debemos dejar de subrayar.

influencias

Desde Inmanencia llega este meme (algún día me iba a pasar): debo blanquear mis influencias (algún día me iba a pasar).
Lo mejor para empezar es un mito urbano: cierta vez, una señora endomingada le preguntó a Borges cuántos libros había leído en su vida; y Borges dijo mil, dos mil, pero no más de tres. Siempre pensé que más interesante que tratar de acertar esos pocos libros que Borges homenajeó, era tratar de hallar en la traza de los escritores, en sus testimonios, en sus textos literarios, en sus entrevistas, etc. ciertos patrones de lectura: ciertos modismos, balanceos, toques, fintas, para atacar un texto. Las influencias se clavan ahí. Como decía Freud juntando los pedazos del caso Hans: a las condensaciones no se las puede remontar. Para dar otro ejemplo (y alguien espera una lista, lo sé, pero no importa): unos tipos se acercan a un pobre punto en una esquina. La noche está cerrada y el cielo encapotado. Quien está pronto a morir dice: va a caer lluvia. Y uno de los matones mientras le cae encima grita socarronamente: dejala que caiga nomás. No es muy difícil reconocer allí el título de una novela de Paul Bowles… y el epígrafe de esa novela…y las últimas palabras de Banquo en uno de los actos de Macbeth. ¿De qué modo debe destramarse la urdimbre? (Pior que eso es la cita de Roberto Bolaño al comienzo de Nocturno de Chile: de Chesterton: quítese la peluca.) No sé cómo.
Con quienes vienen encarando este meme comparto muchas lecturas pero creo que ninguna de ellas puede encajar en el régimen de respuestas que reclamo para el interrogante. De todos modos, siempre me causa impresión leer a Bernhard, a Coetzee. A veces me pasa lo mismo con John Berger (no por casualidad empecé este blog refiriendo un texto suyo). Umberto Eco no se equivocó cuando dijo que muchos habían aprendido el superhombre no vía nietzsche (de quién nunca olvidaré La gaya ciencia, principalmente porque la llevé en una mochila) sino de El Conde de Montecristo (redondeando la idea, claro porque la cosa empezó con Gramsci). Creo que ese libro es un buen nudo para comenzar a destramar la urdimbre. Después vienen seguramente otras estaciones: Crónica de los indios guayakís, a la par del porfiado Alvar Nuñez Cabeza de Vaca; Bruce Chatwin casi solito; la terrible sensación mientras leía Bajó el Volcán, apenas apagada por Yo que serví al Rey de Inglaterra. El odio contra los realistas, los positivistas, y todos los metecos después de terminar Montaillou, aldea occitana. La jactancia de intentar leer Mil mesetas y la conjura contra la jalea amenazante de los párrocos de las palabras sencillas y de la escritura vacía que se creen ockhamianos.
Siempre creí que coleccionaba puñales…
Una vez leí unas declaraciones de Agustín Tosco, unos de los líderes sindicales más importantes de la historia argentina, quien respondía con ellas a una pregunta sobre Julio Cortázar (éste solía comparar la literatura con una ametralladora): decía poco menos que no lo conocía y que no había tiempo para leer esas cosas. Y yo, que era joven y cortazariano no podía sino estar de acuerdo con ese dirigente…hasta que me prestaron un libro de Juan Gelman.
De todos los libros, los de Gelman son los únicos que quedan.

Entonces, como se suele hacer, paso la inquietud por sus influencias a Los archivos de Justo Serna; Grand Tour; Zona Tomada; Catedral de Hormigas; Uturunco; Moebius. Para quien quiera y para quien más quiera.