repercusiones de las 10 tesis

Copio y pego otras voces alrededor de las tesis de omar:

Dice DF en los comentarios del post con el que Jorge Aulicino refirió a las tesis:

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Parece el mito del eterno retorno. Es conmovedora la inocencia con que cada tanto vuelve a escribirse más o menos lo mismo –cambiando algunas palabras, dando mayor o menor importancia a tal o cual cuestión, agregando un elemento nuevo o quitando algo– que uno ya había leído en manifiestos igualmente renovadores y rupturistas de los años setenta, los sesenta, los cuarenta, los veinte, los diez. Tal vez, efectivamente, todo tenga que volver a ser propuesto una vez y otra, tal vez cada época deba volver a encarar el mismo camino, aunque no lleve a ninguna parte. Pero no importa si no lleva: obligar a pensar las cosas, hacer que se pongan en movimiento las mentes ya es bastante. Antes y ahora, en todo caso, el punto endeble, la rueda que gira en falso, está en la idea de “generación intelectual”, esa entelequia iluminista que más obnubila que hace ver, por más que permita sentirse parte de algo y embarcado en algo, o precisamente por eso.

Preciado, más lacónicamente, advirtió en los comentarios del so pra contrariar:

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En lo personal, considero que Omar Acha sobrestima los efectos (“el despliegue”) de la crisis en la materia tratada. Es indudable que un nuevo repertorio de problemas (no tan nuevos creo, allá por el 2001-2002) revolcó a los tal vez últimos coletazos de aquellos sumidos en paradigmas ochentosos (engañados consientes o inconscientes por los “sueños progresistas” a los que Acha refiere). ¿No es aquella gerontocracia intelectual la que instala la nueva agenda de preguntas?. Si la ideología democrática liberal-capitalista fisuró – démoslo como cierto- ¿No es muy pequeña su fisura (y muy poderosos los fontaneros) como para pensar en un emergente incontaminado?

¿Será todo?

10 tesis. Continúa la conversación.

Anotaciones al post de Quiroga

Debo decir que "radiografía" es un término que yo no podría emplear sin cierta vergüenza, sobre todo sobre una entidad que no existe, como sucede con "nuestra generación". Lo que percibo es que hay una "necesidad" de ser. De dejar la moral de los esclavos de la reproducción de lo mismo, que en muchos casos tiene rostro de universidad o institución estatal; que tienen muchos aspectos valorables (y masticables, hay que decirlo) pero no nos satisfacen.
Había una necesidad tras el fracaso de los unitarios (para Sarmiento y Alberdi), y tras la caída del primer peronismo (para los contornistas). Pero en 1830 y en 1955 eran todos unos pichis. ¿Qué había escrito David Viñas en 1953 para vérselas con Lugones? Nada. Otros casi no escribieron, como Carlos Correas. Es que una generación intelectual (y sobre este término habrá que discutir) existe tras una enunciación. Y como decía Trucham, "puede fallar". Pero vale la pena. Sobre todo, hay una caída (la de diciembre de 2001) que nos deja un vacío para la inteligencia del que nadie quiso hacerse cargo. Esto es, el derrumbe de una legibilidad de lo real.
¿Parricidio? No, justamente, lo que hay es un vacío intelectual. Hoy no se discute. Y eso es un problema. Si no tenemos padres o madres qué matar, ¿cómo nos reconoceremos en tanto hij*s criminales pero cómplices? ¿La falta de mentores a desbancar nos condena a la indigencia intelectual? Ojalá tuvieramos que destruir simbólicamente a Ingenieros o a Martínez Estrada. A los pies del cadáver cultural seríamos grandes. ¿Nos nutre desbancar a Horacio González o a Beatriz Sarlo? ¿Para qué, si ya no dicen nada viviente?
"Socialismo". Nicolás se ríe. ¿Y si no qué? Si quieren socialismo como incluso antes de Marx, que es colectividad. Yo soy revisionista, así que tomaría otras propuestas. Serán bienvenidas, porque yo no estoy llamado a fundar nada. Sólo para tirar una botella con un mensajito a la mar.

reseñas

Dos noticias sobre reseñas…aunque el término refiera a temas bien distintos.
La lista de Jeremy Boggs (Clioweb) sobre blogs de historia, publicada en lo que espero continúe como columna de la Journal of Association for History and Computing (JAHC). La selección (12) resulta de lo más variada y da buena cuenta del perfil académico con el que algunos blogs de historia están pensando la tribu.
La otra noticia es la reseña a dúo, en colaboración, dialogada, contrapunteada que armó la gente de Trench Fever y Airminded sobre el libro de Jörg Friedrich, The Fire: The Bombing of Germany, 1940-1945. Al parecer, algunas editoriales americanas han comezado a enviar libros a ciertos blogs para que los lean y reseñen. La propuesta de argumentar sobre un texto en forma de diálogo no es nueva, pero me parece que aplicada a las reseñas abre el juego. Esa arcilla se hace poco dúctil cuando hay que reseñar mucho de lo que se lee y en poco tiempo. O cuando, bajo una modalidad naturalizada y un tanto ramplona, se hacen circular escritos que pretenden ser a la vez primeras armas en una carrera profesional. La reseña es un género bastardeado porque ha sido cedida a quienes tenemos escasas páginas de currículum. Quizá por eso me gustan, las críticas claro, o los híbridos, las apuestas. La aridez de lo existente (por no decir eso del "desierto de lo real") ha hecho que algunas revistas se planteen periódicamente su utilidad al verlas tiradas allá en el culo del número. Pero eso obedece a una ficción: y es la que supone que los investigadores y docentes argentinos leemos reseñas porque no alcanzamos a leer todo lo que entra como novedad a las bibliotecas de los centros de investigación o públicas o universitarias. Alguien un día nos va a invitar a una barbacoa…
Las reseñas que más me gustan exponen también un modo de leer, la cuña sagital con la que un libro queda destripado, la media voz del caldero de la reflexión, el runrún poblado y glosolálico de las batallas víricas de los textos en el pensamiento colectivo, expresado en esas escrituras.
Hablando de apuestas, El buen salvaje posteó la foto de una tapa de Damien Jurado. Una tapera. Veremos el disco.

pequeña zancadilla a la tesis cuatro

Al leer el post de Omar Acha y los comentarios desperdigados por allá, aquí y más allá, recuerdo que las generaciones se mentan por un año ('37, '98, etc.) por sus pretensiones vanguardistas o por lo heterogéneas que resultan cuando se las mira de cerca.
Las tesis sobre el quehacer intelectual deslizan una idea y un presupuesto. El presupuesto es que existe una atmósfera, un color que tiñe al resto: socialismo genérico le dice ("una sensibilidad de izquierda, socialista en sentido genérico", tesis cuatro). Hasta allí habrá que ir porque sólo dándole forma a esa esperanza se puede horadar el sino elitista de todo programa que se asienta sobre un crimen. Para algunos ese término (crimen) sugiere parricidio y evoca el gesto con el que Contorno, una revista de diez números, más tarde fue imbuida. A mí me recuerda la sustitución dinástica a través de la violencia, a partir de la que Frazer escribió su "catálogo de la estupidez humana" llamdo La rama dorada. Contra toda pregunta plesbicitaria, el régimen de sucesión dinástica por asesinato implica que quien asesina pasa a ocupar el lugar de la víctima. No importa su procedencia o inquietud. Y este es un problema que la ilusión de una irrupción apenas puede sostener sobre bases verosímiles, puesto que ¿qué otra cosa lastima más a la meritocrática república de los sabios que la amenaza del evento y la deposición? y a la vez ¿qué otra impresión dan muchos eventos disruptivos sino el de una serie, el de un bajo continuo (expresión feliz que Pablo Semán usó como título para uno de sus libros)? De ese ciclo, el socialismo genérico nos libera. Es la brazada que nos saca del remanso, el golpe de timón que nos devuelve a la corriente madre. Pero no sabemos mucho de él.

Acha remueve los síntomas (del crack decembrino). Los pone en una bolsa, como un saco de huesos. Los agita y los lanza. Alea jacta est. De esos síntomas por el momento sólo puede decirse que nadie ha escrito o asentado síndrome alguno. El orden o la disposición de su número arroja distintas peripecias en nuestro futuro. Y sin embargo, con las tesis me identifico plenamente: entiendo que después del 2001, los problemas tramados por la literatura, la sociología, la historia y la antropología en torno a la pobreza, a las clases populares, etc. etc. son el mortero del que no pueden ya salir airosos un paquete de categorías liberales y/o republicanas, un atado de expectativas bruñidas, una pócima de la que beberían todas las clases y sectores. Esa fe se ha perdido, aunque como todo parece indicarlo, no hay sino en algunos ámbitos, más allá de la verborrea radicalizante, intelectuales abocados a leer en fragmentos, a horadar las nociones de sujetos indivisos, a devolverle al territorio lo que le pertenece, y nada más: y esto no se debe a aquellas fórmulas tan chispeantes y fatuas que acusaban al hacer intelectual de estar o haber estado en el olimpo, cuando diciembre, como si el incidente de vivir nos cediera la experiencia de sabernos en tal situación y ella, y sólo ella fuera combustible suficiente para pensar un poco distinto o mejor. Se trata, en cambio, de que un régimen de preguntas sobre la realidad fue brutalmente constratado con un régimen incipiente de representaciones (precarias o robustas) que no le ofrecían sino sombras numinosas a la interpelación setentista de la movilización o a la interpelación democrática que apostaba por una conciencia cívica, aún sin saber qué cosa podía parecerse a eso.

En los dos párrafos he mencionado la ignorancia como fundamento de la errancia que denuncia Acha en sus tesis. No sabemos qué es el "socialismo en sentido genérico", pero tampoco sabemos mucho sobre los dos mundos simbólicos que se acuñaron al calor de la línea de la pobreza. No conocemos el mundo que rompería las trabazones elitistas, aunque nos acerquemos a él, tal como sugieren las tesis. La línea de la pobreza es nuestra Maxon-Dixon, y la dinámica de ese mapa rasgado y bífido dependerá de lo bien que el conjunto de preguntas y enfoques reflexivos que ensayemos desplace la creencia de un derrame, de un fluir de zona a zona. Esa es la idea que comparto: ningún barquero para entrar al mundo del desierto, ningún lenguaraz autorizado. El proyecto colectivo que crece en un malestar está destinado a apagarse en el aire, como si se tratara de un amague (siendo como es: el cuerpo mismo, aquello que lo impulsa y las consecuencias que del golpe derivan), pero hay que encenderlo.
Me río porque en lugar de usar el término radiografía, Acha llama a su libro Somos. Ecografía de una nueva generación intelectual…quién sabe si por la idea de un nacimiento o por el término un tanto vago de ecomímesis o ecografía, complemento del término etnografías de acuerdo a Camilla Mortensen (forzándolo se puede decir que así se tratan cosas que son propias del oikos y/o que han sido escuchadas, rumoreadas, presentidas). No lo sé, pero pienso que radiografía hubiera sido también preciso porque para eso sirvieron las radiografías en sus comienzos: para atrapar fantasmas (Allen Grove dixit), cosas que se creían rondaban el mundo de los vivos.

240376

En la ciudad se nota que el despliegue policial para atrapar al asesino de caballos es muy grande: a cada momento parten contingentes hacia el camino de la costa. Me pregunto, cruzándome con uno de esos contingentes, si pasarán por la casa. De todos modos, la encontrarán cerrada. Para mostrar, por las dudas, mi inocencia —segundo error—le digo a un oficial que encuentro en el bar de la galería que trate de avisar de que no vale la pena ir a casa, si es que piensan pasar para interrogarme, como supongo que han de hacer con todos los habitantes de la zona, porque yo pasaré dos o tres días en la ciudad y la casa de Rincón estará vacía. Me he atrevido a dirigirle la palabra al oficial porque es un conocido de mamá. El oficial considera, a juzgar por su expresión, que he cometido no sé qué infracción: "Déjese de chiquilinadas, amigo", me dice. La palabra chiquilinadas, particularmente, me llena de perplejidad. ¿El oficial considera como una chiquilinada el hecho de haber abandonado la casa de Rincón —a causa del bayo amarillo—, o bien el de haberle dirigido la palabra para advertírselo? Después se pone a conversar con dos o tres hombres que toman cerveza en grandes vasos transparentes: la cerveza amarilla está coronada, en la superficie, por una capa de espuma blanca. Como de vez en cuando me dirigen miradas más o menos discretas tengo la impresión, no muy agradable, de que hablan de mí. Tengo el deseo, dos o tres veces, de decirle algo al oficial, recordarle el respeto que le debe a mi madre, pero al fin de cuentas me digo que no vale la pena porque, de todos modos, mi madre no debe sentir por él mucha con-sideración, ya que no se trata más que de un simple oficial de policía. Cuando llego a casa, compruebo que mamá está acostada; otra de sus manías: ha vendido el aparato de televisión, ha hecho arreglar un viejo aparato de radio —un aparato que debe tener por lo menos treinta años— y ha decidido pasarse el tiempo en la cama, escuchando la radio. El aparato produce unas descargas terribles, de modo que al hombre que habla apenas si se le entiende lo que dice. Mamá tiene sobre la mesa de luz una carta de Pichón: "tu hermano está inquieto por las noticias sobre los caballos que le llegan a Francia", dice mamá.

Juan José Saer, Nadie Nada Nunca

breves noticias sobre historiadores

Puede leerse en varios lugares el ensayo publicado por Eric Hobsbawm, "Memoria de la Guerra Civil española". El texto fue presentado en idioma inglés en The Guardian. La revista Masa y el periódico La República reproducen lo que originalmente apareció en español en la revista Sin Permiso)
En dicho artículo se hace referencia al carácter excepcional de la denuncia de Orwell (Homenaje a Cataluña), quien se distinguía de la mayoría de los intelectuales revolucionarios en la medida en que no consideraba que denunciar al estalinismo implicaba "prestarle" argumentos al enemigo.
El texto rápidamente fue recibido con brulotes por parte de Steven Schwarz. El autor dice cosas como esta:

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The chief intent of this arrant falsification was to undermine the reputation of George Orwell and his classic Homage to Catalonia, and thus to rehabilitate the Soviet purge machine that contributed so dreadfully to the defeat of the embattled Spanish Republic.
Hobsbawm represents, at once, a reprehensible genre of poseurs on Spain and, in his inimitable fashion, a special case.

En el blog de Brad de Long, Schwarz, de Long y otros discuten un poco más sobre el asunto.
Mientras Eric Hobsbawm gana cada vez más réplicas, Jacques Le Goff gana más dinero. Acaba de recibir el Dan David Prize, con un millón de dólares para su bolsa.
Finalmente, el homenaje que le hace The Guardian a Richard Hoggart, al cumplirse cincuenta años de la publicación de The Uses of Literacy, es totalmente acertado. The Uses of Literacy es un texto con claros gestos nostálgicos pero con una serie de miradas a la que los cincuenta años de distancia entre fines de la década del '50 y la actualidad no le hacen mella. Recuérdese ese gesto ampuloso en uno de los epígrafes del libro (de Chéjov): "y una advertencia contra el romanticismo: corre sangre campesina en mis venas, no podés sorprenderme con virtudes campesinas".