posdoctorado en historia digital

El departamento de Historia de la Universidad de Chicago convoca al posdoc de dos años. Tres áreas de interés son indicadas por Dan Cohen en su blog: búsquedas; promoción de conocimiento a través de tecnologías que trasciendan la frontera papel; implicancias del global networking para la circulación del conocimiento histórico entre nuevas audiencias. No son las únicas, claro. Para aplicar, curiosamente, el CV, entre otras cosas, sólo puede enviarse por correo: el formato electrónico todavía despierta sospechas…
Agregado del 01/12/07: En Edwired, más información sobre posgrados y trabajos ligados a la Digital History.

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The Historical Journal

post cruzado desde Grand Tour
Historical Jorunal

El tiempo pasa, y nadie va a venir a remediarlo. Por ejemplo, los amigos de The Historical Journal cumplen este año su cincuenta aniversario y lo celebran por todo lo alto (como debe ser). Algunos dirán que no es que esta publicación sea precisamente la joya de la corona, pero tampoco es nada dedeñable. Por otra parte, y eso sí, se quita años, porque ese rótulo heredó los restos de otro más antiguo, el de la revista Cambridge Historical Journal, que consiguió perdurar desde 1923 hasta finales de 1957. Ésta había sido impulsada, entre otros, por John Bagnell Bury. Si les digo que pasaba por ser bizantinista, filólogo e historiador de estirpe irlandesa, quizá les suene poco, pero también fue el autor de un clásico texto sobre la historia de la idea de progreso, cosa que les sonará mucho más, y además ejerció de mentor de muchos otros historiadores, entre ellos el medievalista Steven Runciman. Precisamente Bury abría el primer número de aquel año 1923, cuatro antes de su fallecimiento. En fin, fue una publicación muy británica, muy de Cambridge, donde asomaron muchos de sus académicos, como Kiernan, Laslett o Pocock, por citar tres nombres de prestigio en mi ramo.
A principios de 1958 la publicación decidió cambiar el rumbo y apostó por una óptica más global, eliminó la referencia al lugar de edición y permitió que sus páginas dieran acogida a académicos de otras latitudes y a investigaciones sobre cualquier parte del mundo, dentro de un amplio arco cronológico que abarca desde el siglo XV hasta la actualidad. Continúa residiendo en Cambridge, y allí están sus editores, pero ha cambiado el objeto, aunque a veces no lo parezca (sobre todo en su primera andadura).
Sea como fuera, la publicación nos obsequia con 20 textos (de acceso gratuito) seleccionados de entre los que han cubierto sus páginas durante este medio siglo. Es algo que conviene agradecer y difundir, sobre todo porque algunos mantienen su interés e incluyen apellidos como Skinner, Pocock, Dunn, Joyce o Eley, todos ellos de gran actualidad.

historical jounal

He aquí la lista completa:
The Nineteenth-Century Revolution in Government: A Reappraisal (1958)
Oliver MacDonagh, Vol. 1, No. 1, pp. 52-67
Burke and the Ancient Constitution: A Problem in the History of Ideas (1960)
J.G.A. Pocock, Vol. 3, No. 2, pp. 125-143
Josiah Wedgwood and Factory Discipline (1961)
Neil McKendrick, Vol. 4, No. 1, pp. 30-55
History and Ideology in the English Revolution (1965)
Quentin Skinner, Vol. 8, No.2, pp. 151-178
The Ideological Context of Hobbes's Political Thought (1966)
Quentin Skinner, Vol. 9, No. 3, pp. 286-317
Consent in the Political Theory of John Locke (1967)
John Dunn, Vol. 10, No. 2, pp. 153-182
Late Nineteenth-Century Colonial Expansion and the Attack on the Theory of Economic Imperialism: A Case of Mistaken Identity? (1969)
Eric Stokes, Vol. 12, No. 2, pp. 285-301
Taverns, Coffee Houses and Clubs: Local Politics and Popular Articulacy in the Birmingham Area in the Age of the American Revolution (1971)
John Money, Vol. 14, No. 1, pp. 15-49
The Expansion of Europe and the Spirit of Capitalism (1974)
Theodore K. Rabb, Vol. 17, No. 4, pp. 675-689
The Factory Politics of Lancashire in the Later Nineteenth Century (1975)
Patrick Joyce, Vol. 18, No. 3, pp. 525-553
Women Under Italian Fascism (1976)
Alexander De Grand, Vol. 19, No. 4, pp. 947-968
Reshaping the Right: Radical Nationalism and the German Navy League, 1898-1908 (1978)
Geoff Eley, Vol. 21, No. 2, pp. 327-354
Gentlemen and Geology: The Emergence of a Scientific Career, 1660-1920 (1978)
Roy Porter, Vol. 21, No. 4, pp. 809-836
Parliament in the Sixteenth Century: Functions and Fortunes (1979)
G.R. Elton, Vol. 22, No. 2, pp. 255-278
Mercantilism Revisited (1980)
D.C. Coleman, Vol. 23, No. 4, pp. 773-791
The Origins of the Petition of Right Reconsidered (1982)
J.A. Guy, Vol. 25, No. 2, pp. 289-312
On Revisionism: An Analysis of Early Stuart Historiography in the 1970s and 1980s (1990)
Glenn Burgess, Vol. 33, No. 3, pp. 609-627.
Nations and Nationalism in Modern German History (1990)
John Breuilly, Vol. 33, No. 3, pp. 659-675
Golden Age to Separate Spheres?: A Review of the Categories and Chronology of English Women's History (1993)
Amanda Vickery, Vol. 36, No. 2, pp. 383-414
'Frantick Hacket': Prophecy, Sorcery, Insanity, and the Elizabeth Puritan Movement (1998)
Alexandra Walsham, Vol. 41, No. 1, pp. 27-66.

el hombre nuevo

Hace un par de años Slavoj Zizek escribió un texto muy bueno en el que discutía algunas interpretaciones de los avances de la biogenética (en especial una habermasiana y una fukuyamiana). Su apuesta no consistía en sofrenar ni limitar las investigaciones biogenéticas en nombre de una ética sostenida a partir de una idea de naturaleza humana, sino en una que implicaba analizar el núcleo social que conllevan los desarrollos tecnológicos, y, por otro lado, "aceptar plenamente la objetivación del genoma". Esto es, destronar cualquier idea que ponga a la subjetividad bajo condiciones necesarias.
Ahora hay 23andme. Por mil dólares, una serie de estudios sobre nuestro ADN. Va y viene por correo. Me enteré por Wired. Siguiendo la prédica de Zizek, no estaría mal ensayar seguimientos a los testimonios de ese tipo de experiencias.

Del archivo

Seguimos vía feeds a Richard J. Cox, del blog Reading Archives, en sus intervenciones acerca de la literatura sobre archivos, archivística, bibliotecología, ciencias de la información, etc., largo etc. Este mes publicó, en coautoría con estudiantes de Pittsburgh, un artículo en First Monday: "Machines in the archives: Technology and the coming transformation of archival reference". Vale la pena leer ese texto.

Reading Archives

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recuerdos del futuro

Cormac McCarthy. En la carretera, Barcelona, Mondadori, 2007, 210 páginas.
McCarthy

Hace tiempo escuché a un estudiante de medicina contar sobre su iniciática observación de una autopsia: esperaba que la caja toráxica de esa mujer comenzara a moverse de un momento a otro, decía entre otras cosas.
En la novela de Cormac McCarthy esperamos la aparición de hombres y mujeres porque en las visiones post-apocalípticas todo tiene sentido si esa derivación (no geológica, no bacteriana, sino humana) tiene chance.
En la carretera narra el viaje de un padre y un hijo por una ruta del sur estadounidense. Es un viaje mítico, un viaje hacia el sur, un éxodo de zonas frías. Algo ha pasado y el mundo se convirtió en cenizas, la atmósfera adquirió un tono oscuro y después de ciertos años, desde el macadam, puede verse caer a los árboles muertos todavía en pie, en dominó y atronadores. Estos dos personajes se cruzan con pocos hombres y escasas mujeres en su periplo. Por eso la espera del prójimo es ambigua, con él vendrá el miedo. ¿Cómo continuar la formación del alma del pequeño bajo esas circunstancias? (Encima: el pequeño es un kantiano irredento y el padre, un médico).
El viaje es mítico, además, porque se trata de la frontera, del pionero. En la carretera le habla al oído a Paul Auster y le dice que podría haberlo hecho mejor.
El conteo minucioso de los botines, el carrito de supermercado, las fechas de vencimiento de los envases, las cadenas de frío, las secuencias bromatológicas: el escenario cultual que reclama la humanidad frente a una góndola. La fiereza, el canto optimista, de la elección entre marcas líderes. Esa iteración que en un famoso texto de Ellis coaguló las fantasmagorías de un asesino serial, en Coetzee devino en la contigencia aventurera del encuentro del hombre y la naturaleza (clasificación de animales, paisajes, accidentes), como único modo de escapar de la ineluctable mecánica del poder humano. En el libro de McCarthy se respiran los sueños políticos de los hombres, los lobos y los corderos, y se buscan en un mapa mientras el frío demuele: a los productos el Desastre les ha devuelto su aura, no porque sean escasos como reza el manual de economía sino porque son los últimos, los últimos que el niño probará. Entre tanto misterios, cifras y enigmas, uno sólo de ellos es el importante. Y esa preocupación por la descendencia de un hombre que va a morir emparenta a En la carretera con el eclesiastés, molde y figura de las reflexiones aciagas. Por eso es que el título de este post recuerda a J.G. Ballard (y no a Von Däniken) porque en La sequía, sus paisajes sólo pueden ser leídos como huellas de lo humano. En En la carretera el padre se pregunta en un momento acerca de cómo narrar íntegramente el pasado cuando en ese relato ya está inscripta la desaparición de aquello de lo que se pretende hablar. No hace falta evocar, parece decirle el hijo.

Coda: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece cosas sobre el libro.