Las humanidades digitales en 2008 (2)

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[<--- viene de la primera parte]

Comunidad académica y código abierto

El acceso abierto es algo bueno, algo que permite rastrear información y reutilizarla, promoviendo el intercambio de ideas, y garantiza el acceso del público a la investigación que los contribuyentes a menudo ayudan a costear. Además, como sostiene Dan Cohen, los académicos se benefician del acceso abierto a su trabajo, pues aumenta su propia visibilidad: “En un mundo en el que tenemos acceso instantáneo a miles de millones de documentos en línea, ¿por qué habríamos de preferir que el artículo o libro que tanto nos ha costado exista sólo en papel o sea de pago? Éste es un camino seguro a la invisibilidad en la era digital”. Por tanto, algunos académicos están adoptando la social scholarship, que promueve la apertura, la colaboración y el intercambio de investigaciones. Este año hemos contemplado algunos desarrollos positivos en el acceso abierto y la comunicación académica, tales como la aplicación de la norma de la NIH, la decisión de la Harvard’s Faculty of Arts & Science’s de adoptar el acceso abierto (seguido por la Harvard Law), y el lanzamiento de la Open Humanities Press. Pero también hubo algunos acontecimientos preocupantes (el intento de revocar el mandato del NIH, el juicio de EndNote contra Zotero) y algunos más confusos (el acuerdo en torno a Google Books). En la segunda parte de mi resumen sobre las humanidades digitales, voy a centrarme en el paisaje de la comunicación académica, discutiendo sobre el acceso abierto al material educativo, los nuevos modelos de publicación, el acuerdo en torno a Google Books y los obstáculos culturales a la publicación digital.

El código abierto crece y encuentra resistencia

En diciembre de 2007, la NIH Public Access Policy se convirtió en ley, fijando que toda investigación financiada por los NIH se depositará en PubMed Central pasado un año de su publicación. El mandato se puso en práctica, de modo que casi 3000 nuevos textos biomédicos han sido depositados cada mes en PubMed Central . Ahora John Conyers ha presentado un proyecto de ley para revocar el mandato de los NIH y prohibir que otras agencias federales apliquen políticas similares. Este proyecto de ley niega el acceso público a la investigación que financia y ahoga la innovación y los descubrimientos científicos. Según Elias Zerhouni, ex director de los NIH, no hay pruebas de que la norma perjudique a los editores, sino que maximiza el retorno público de la inversión en la financiación de la investigación científica. Hay una campaña contra el Conyers Bill’s entre los contribuyentes norteamericanos:

http://www.taxpayeraccess.org/action/HR801-09-0211.html.

¿Humanidades abiertas?

¿Por qué las humanidades han ido a la zaga de las ciencias en la adopción de un acceso abierto? Gary Hall señala varias diferencias entre ciencias y humanidades: la ciencia obtiene mayor financiación y pone más énfasis en la difusión rápida de la información, mientras en las humanidades hay una “percepción negativa del medio digital.” Pero Hall ha ayudado a cambiar esa percepción, colaborando en Open Humanities Press (OHP) y publicando “Digitize This Book”. Presentándose a sí misma como “una publicación colectiva e internacional de libre acceso sobre teoría crítica y cultural”, OHP selecciona revistas para su inclusión en el colectivo según su adhesión a los estándares de publicación, de acceso abierto, de diseño, técnicos y de mejores prácticas de redacción. Destacados académicos, como Jonathan Culler, Stephen Greenblatt y Jerome McGann aparecen como miembros de la junta directiva del Open Humanidades Press, dando más prestigio y credibilidad académica. En una charla dada en la UC Irvine la pasada primavera, Sigi Jöttkandt, co-fundador de OHP, refutó la hipótesis de que el acceso abierto signifique “una especie de apertura a cualquier publicación libre” y no textos de alta calidad revisados por pares. Jöttkandt sostuvo que el acceso abierto debería ser fundamental para las humanidades digitales: “siempre y cuando los materiales primarios y secundarios con los que estas herramientas funcionan permanezcan encerrados en espacios protegidos, las Humanidades Digitales no podrán cumplir con la verdadera promesa de innovación contenida en el medio digital”. Cabe señalar que muchos recursos de las humanidades digitales están disponibles como acceso abierto, incluidas la Digital Humanities Quarterly, el Rossetti Archive y los proyectos desarrollados por el CHNM; muchos otros pueden no ser explícitamente de acceso abierto, pero permiten que la información esté disponible de forma gratuita .

En “ANTHROPOLOGY OF/IN CIRCULATION: The Future of Open Access and Scholarly Societies,” Christopher Kelty, Michael M. J. Fischer, Alex “Rex” Golub, Jason Baird Jackson, Kimberly Christen y Michael F. Brown entablan un amplio debate sobre el acceso abierto en la antropología, promovido en parte por la American Anthropological Association y la decisión de trasladar sus publicaciones a Wiley Blackwell. Esta rica conversación explora diferentes modelos de acceso abierto, el papel de las sociedades en la publicación académica, la creación de comunidades en torno a problemas de investigación, la reutilización y remezcla de contenidos académicos, la economía de la edición, la conexión entre la reputación académica y acceso de los lectores a las publicaciones, el cómo hacer los contenidos accesibles a las comunidades de origen, y mucho más. Como señala Kelty, “el futuro de la innovación académica no sólo está en la AAA (American Anthropological Association) y sus revistas, sino en las estructuras que construimos y que permiten que nuestra investigación circule e intractúe de formas totalmente nuevas”. Kelty (que , por desgracia, fue tentado por la UCLA y dejó Rice) está estudiando la forma de hacer que lo académico sea más abierto e interactivo. Se puede comprar una copia impresa de Two Bits, su nuevo libro sobre el movimiento de software libre publicado por Duke UP; leer (gratis) una versión en PDF del libro, comentarlo sobre la versión CommentPress o descargar y remezclar el código HTML. En Two Bits at Six Months, Kelty observó, “Duke está obteniento tanto o tan poco dinero como obtiene con otros libros semejantes, pero yo estoy recibiendo mucho más del acceso abierto de lo que podría obtener de otra manera”. El proyecto ha hecho más visible a Kelty como especialista, lo que ha supuesto más atención de los medios, más invitaciones para dar conferencias, para escribir, etc

Nuevos modelos de comunicación académica, y continúa la resistencia

¿En qué medida los nuevos modelos emergentes de publicación como los de Internet permiten una rápida y barata distribución de la información, la incorporación de los elementos multimedia en las publicaciones y la colaboración en red? Para averiguarlo, The ARL/ Ithaka New Model Publications Study realiza un “barrido organizado” de las nuevas publicaciones, como blogs, ejournals y nudos (hubs) de investigación. ARL reclutó 301 bibliotecarios voluntarios de 46 colegios y universidades para entrevistar a profesores sobre las nuevos modelos de publicaciones que utilizan. (He participado parcialmente, entrevistando a un miembro del cuerpo docente en Rice.) Según el informe, existen ejemplos de nuevos modelos de publicaciones en todas las disciplinas, aunque los científicos tienen más probabilidades de utilizar los repositorios de pre-publicaciones, mientras que los especialistas en humanidades participan más frecuentemente en foros de discusión. El estudio identifica ocho tipos principales de recursos académicos:

* E-revistas
* Reseñas
* Preprints y documentos de trabajo
* Enciclopedias, diccionarios, y contenidos anotados
* Datos
* Blogs
* Foros de debate
* Nudos (hubs) de profesionales y académicos

Estas categorías proporcionan una especie de manual abreviado para identificar diferentes tipos del nuevo modelo de publicaciones . Quisiera añadir un par de categorías, como el comentario colaborativo o las reseñas peer-to-peer (por ejemplo los proyectos que utilizan CommentPress); wikis académicas como OpenWetWare que permiten el intercambio de información académica y portales de investigación como NINES (que tal vez deberían ser considerados como un hub). El informe incluye algunos ejemplos fascinantes de publicaciones innovadoras, sobre todo de ejournals, pero ARL ofrece breves descripciones de 206 recursos que considera "trabajos académicos originales" a través de una base de datos pública.

Mi ejemplo favorito de nuevo modelo de publicación es eBird, un proyecto iniciado por el Cornell Lab of Ornithology y la Audobon Society, que ofrece un listado de aficionados y profesionales amantes de los pájaros que recolectan datos sobre la observación de aves. Los científicos utilizan estos datos para entender la “distribución y abundancia de aves”. Me pregunto si una investigación colaborativa semejante puede ser planteada para, por ejemplo, las artes escénicas (ePerformances.org?), donde los participantes fueran el público que asiste a diversas representaciones.

La ARL / Ithaca selecciona también algunos de los retos de estos nuevos modelo de publicaciones, como el conservadurismo de la cultura académica, la dificultad de que los académicos participen en foros en línea, y la forma de encontrar maneras de financiar y mantener las publicaciones. En Interim Report: Assessing the Future Landscape of Scholarly Communication, Diane Harley y sus colegas en la Universidad de California-Berkeley profundizan en algunos de estos desafíos. Harley considera que si bien algunos estudiosos están interesados en publicar sus investigaciones en un formato multimedia interactivo, “(1) las nuevas formas deben ser percibidan como algo que haya sido sometidos a riguroso examen por sus pares, (2) pocos estudiosos untenured (sin contrato fijo) están presentando este tipo de publicaciones como parte de sus tenure cases (optar a una plaza), y (3) los mecanismos para la evaluación de nuevos géneros (por ejemplo, las narrativas no lineales y las publicaciones multimedia) pueden resultar prohibitivos para los evaluadores en términos de tiempo y de inclinación”. En general, los investigadores en humanidades están menos preocupados por la rapidez de publicación que los científicos y los científicos sociales, pero se quejan de la poca predisposición de las revistas a la hora de incluir imágenes de alta calidad y desearían enlazar sus afirmaciones con las fuentes que citan. Sin embargo, los académicos en general no son conscientes de las sencillas herramientas que tienen a su alcance, ni de la facilidad para hacer obras multimedia ni, por tanto, de las probabilidades de experimentar con nuevas formas. Académicos de todos los ámbitos comparten sus investigaciones con otros estudiosos, por lo general a través de correos electrónicos y otras formas de comunicación personal, pero muchos consideran los blogs como “una pérdida de tiempo porque no son revisados por pares.” Del mismo modo, Ithaka’s 2006 Studies of Key Stakeholders in the Digital Transformation in Higher Education (publicado en 2008) señala que “las decisiones académicas sobre dónde y cómo publicar los resultados de su investigación se basan principalmente en la visibilidad dentro de su campo particular”, no en el libre acceso .

Pero el conservadurismo académico no debe impedir imaginar y experimentar con enfoques alternativos para la publicación académica. La propuesta de Kathleen Fitzpatrick’s (“libro-como-objeto”- blob), Planned Obsolescence: Publishing, Technology, and the Future of the Academy, ofrece una visión audaz y convincente del futuro de las publicaciones académicas. Fitzpatrick pide a la academia que salga de su adormecimiento y propone formas “de peer-to-peer” (como en Wikipedia), centrándose en el proceso en lugar de en el producto (como en los blogs), y participando en conversaciones en red (como en CommentPress).

EndNote demanda a Zotero

Normalmente tengo problemas para que la gente venga a los talleres sobre herramientas de investigación y comunicación académica, pero acuden en masa a mis talleres sobre Zotero, que reconocen como una herramienta que les ayudará a trabajar de forma más productiva. Al parecer, Thomson Reuters, el fabricante de EndNote, se ha dado cuenta de la amenaza planteada por Zotero, ya que han demandado a la Universidad de George Mason, que gestiona Zotero, alegando que Zotero puede reconvertir y utilizar en abierto los archivos que genera EndNote. Los comentaristas con mayores conocimientos acerca de los detalles técnicos y jurídicos que he encontrado dicen que lo que plantea Thomson es falso. Mi cínica lectura de esta demanda es que EndNote ve una amenaza en una aplicación popular y potente de código abierto, de modo que plantea una acción legal en lugar de competir por ofrecer un producto mejor. Como Hugh Cayless sugiere, “es un acto de pura desesperación por parte de Thomson Reuters” y demuestra que Zotero ha “atemorizado lo suficiente a sus competidores…”.

La demanda parece confirmar la descripción de Yokai Benkler sobre los intentos propietarios de control de la información. Lamentablemente, la demanda parece estar teniendo un efecto que en última instancia, creo, perjudicará a EndNote. Por ejemplo, los desarrolladores de BibApp han decidido no importar las listas de citas producidas por EndNote, ya que resulta ariesgado utilizar su modelo. Esta demanda plantea la cuestión crucial de si los investigadores pueden mover sus datos de un sistema a otro. ¿Por qué elegir un producto que no sea compatible? Nature publicó un editorial, citado por CHNM en su respuesta a la demanda, diciendo que “las virtudes de la interoperabilidad y el fácil intercambio de datos entre los investigadores es algo que vale la pena reiterar”.

Acuerdo sobre Google Books

En el otoño, Google llegó a un acuerdo con Authors Guild y la Association of American Publishers sobre Google Book Search [ya hemos hablado de ello en varias ocasiones en Clionauta]. Pero, al igual que otros, me preocupa que una empresa sea propietaria de la totalidad de esta información y desearía que la justicia hubiera fijado un uso leal de tales principios (incluso si tal decisión fuera restrictiva). Las bibliotecas tienen algunas preocupaciones legítimas sobre el acceso, la intimidad, la libertad intelectual, el trato equitativo y las condiciones de uso. De hecho, Harvard se retiró del proyecto, siguiendo lo dicho por Robert Darnton. A pesar de lo que señala el acuerdo, me preocupa que los humanistas y otros estudiosos digitales no tengan acceso a los datos que necesitan. ¿Qué sucede si Google se hunde o va mal? En todo caso, la creación del Hathi Trust me hace sentirme un poco mejor acerca de las cuestiones de acceso y preservación, y veo que Hathi proporcionará un corpus de 50000 documentos. Como ya he señalado en otra ocasión, quiero ver cómo Google Books puede transformar la investigación mediante el acceso a tanta información.

Aproximadamente por las mismas fechas (¿el mismo día?) en que se producía el acuerdo sobre Que Google Books, la Open Content Alliance (OCA) alcanzó un hito importante, al dar acceso a más de un millón de libros. Como su nombre indica, la OCA permite que los libros digitalizados estén disponibles de forma libre para su lectura, descarga y análisis, y creo que la calidad de la digitalización es mejor. A pesar de que la colección de la OCA es más pequeña y se centra en los materiales de dominio público, ofrece una importante alternativa a GB. (Rice pertenece a la Open Content Alliance).

Las humanidades digitales en 2008 (1)

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Como hiciera para 2007 y por segundo año consecutivo Lisa Spiro realiza un amplio balance de la situación de las Digital Humanities a lo largo del pasado 2008. Vayamos ahora con la primera parte.

1. La emergencia de las 'digital humanities'

Varios de los líderes de las humanidades digitales han declarado que éste ha sido el año de su "emergencia". En uno de los primeros Bamboo workshops, John Unsworth señaló el elevado número de participantes y la evolución de las humanidades digitales pasados cinco años del informe ACLS Cyberinfrastructure (Our Cultural Commonwealth), indicando "que hemos alcanzado de hecho la emergencia… ahora estamos en un momento en que parece posible un cambio real". Asimismo, Stan Katz comentó en una entrada de un blog llamado 'The Emergence of the Digital Humanities": "Queda mucho por hacer, y la falta de atención en nuestros campus a las humanidades complica la tarea. Pero las humanidades digitales están aquí para quedarse, y merecen seguirse con atención".
El año pasado escribí acerca de la aparición de las humanidades digitales (DH) y sospecho que lo voy a hacer también en los próximos años, pero las humanidades digitales parecen haber ganar impulso y visibilidad en 2008. Para mí, un signo clave de la aparición de las DH se produjo cuando la NEH convirtió la Digital Humanities Initiative en Office of Digital Humanities (ODH), señalando la importancia de lo "digital" en el mundo académico de las humanidades. Tras crear dicha institución, en Inside Higher Ed se expuso ("Rise of the Digital NEH”) que lo que había sido un "movimiento de base" estaba atrayendo financiación y que se estaba desarrollando una "estructura organizativa". El establecimiento de la ODH dio credibilidad a un campo emergente (¿disciplina?, ¿metodología ?). Cuando uno trata de defender que su labor en las humanidades digitales tenga que contar para la promoción y para obtener una plaza, ciertamente no está nada mal señalar que es financiado por la NEH. La ODH actúa, no sólo como fuente de financiación (de 89 proyectos hasta la fecha), sino también facilitando el proceso, convocando conversations, escuchando activamente y fomentando que en las humanidades a “keep innovating”. Reconociendo que el trabajo en las humanidades digitales se produce a través de las fronteras nacionales y disciplinarias, la ODH colabora con organismos de otros países, como JISC en el Reino Unido, Social Sciences and Humanities Research Council (SSHRC) en Canadá, o DFG en Alemania; agencias norteamericanas como NSF, IMLS y DOE; y otras sin ánimo de lucro como CLIR. Aunque la ODH tiene un personal reducido (tres personas) y fondos limitados, me he quedado impresionada por la cantidad de conocimiento emprendedor que este equipo ha sido capaz de llevar a cabo, como el lanzamiento de iniciativas centradas en data mining y high performance computing, la defensa de las humanidades digitales, el impulso de proyectos innovadores y el patrocinio de institutos sobre temas avanzados en este ámbito.
También parece que hay más puestos de trabajo en este campo en 2008, o al menos más anuncios de trabajo en los que figuran las humanidades digitales como especialización deseada. Por supuesto, la recesión económica no sólo puede limitar el número de puestos de trabajo en las DH, sino también la financiación disponible para llevar a cabo proyectos complejos -o, aquí está la esperanza, puede conducir a la financiación de proyectos de infraestructura para la investigación scanner-ready.

2.Definiendo las “digital humanities”

Quizás otra señal de emergencia sea el esfuerzo por averiguar queé hay tras esta "bestia". A lo largo de 2008 se han publicado varios ensayos y diálogos que exploran el sentido de las humanidades digitales; unos pocos utilizan el término "promesa", lo que sugiere que el campo está lleno de potencialidades, pero que todavía no se han hecho plenamente efectivas.
* The Promise of Digital History, una conversación entre Dan Cohen, Michael Frisch, Patrick Gallagher, Steven Mintz, Kirsten Sword, Amy Murrell Taylor, Will Thomas III y Bill Turkel, se publicó en el Journal of American History. Esta discusión, amplia y fascinante, explora la definición de la historia digital, el desarrollo de nuevos enfoques metodológicos, la enseñanza de las competencias y la comprensión de la importancia de los nuevos medios de comunicación para la historia, etc. ¡Menos mal! Uno de los más fascinantes hilos de discusión: ¿Es un método, un campo o un medio? Si la historia digital es un método, entonces todos los historiadores tienen que adquirir unos conocimientos básicos sobre el mismo; si se trata de un medio, eso significa que ofrece una nueva forma de pensamiento histórico, basada en la colaboración en red. Los participantes sugieren que la historia digital no sólo trata de análisis de algoritmos, sino también de la colaboración, de redes y de la utilización de nuevos medios de comunicación para explorar ideas históricas.
* En Humanities 2.0: Promise, Perils, Predictions” (se requiere suscripción, pero véase su texto similar: Participatory Learning and the New Humanities: An Interview with Cathy Davidson), Cathy Davidson sostiene que las humanidades, cuyo fuerte está en la "perspectiva histórica, la habilidad interpretativa, el análisis crítico y la forma narrativa", deben incorporarse a la era de la información. Por eso, exhorta a que los humanistas reconozcan y se comprometan con la transformación potencial de la tecnología para la enseñanza, la investigación y la escritura.
Describiendo cómo el acceso en línea a los materiales de investigación ha cambiado la investigación, cita la broma de un colega que dice que el trabajo realizado antes de la aparición de los archivos digitales debería ser reconocido con una pegatina que dijera: "crédito extra". Ahora nos estamos moviendo en el mundo de las "Humanidades 2.0″, caracterizado por la participación en red, la colaboración y la interacción. Por ejemplo, los estudiosos podrían iniciar un ensayo de crítica y comentarios usando una herramienta como CommentPress, o podrían colaborar en proyectos de investigación y enseñanza multinacionales y multilingües, como el Law in Slavery and Freedom Project. Sin embargo, Davidson reconoce los "peligros" que plantea la tecnología de la información, en particular los de tipo monopolístico, de control corporativo de la información. Davidson contribuye a este diálogo sobre las humanidades digitales subrayando la importancia de una comprensión crítica de la tecnología de la información y abogando porque el mundo académico se comprometa y participe.
* En Something Called ‘Digital Humanities', Wendell Piez desafía al rechazo de William Deresiewicz a "Algo llamado humanidades digitales " (entre otros rechazos). Piez sostiene que al igual que en el Renacimiento eruditos-técnicos como Aldus Manutius contribuyeron a crear la cultura de lo impreso, también los humanistas digitales se centran en la comprensión y la creación de medios digitales. A medida que reflexionamos sobre el papel de las humanidades en la sociedad, tal vez las humanidades digitales, que permiten tanto nuevos modos de comunicación con amplias comunidades como reflexiones críticas sobre esos nuevos medios, proporcionen un modelo para la acción.

3. Comunidad y colaboración

Según Our Cultural Commonwealth, "facilitar la colaboración" es uno de los cinco objetivos clave para la cyberinfrastructura de las humanidades . Aunque este objetivo se enfrenta a obstáculos culturales, organizativos, financieros y técnicos, varias iniciativas recientes están tratando de articular y hacer frente a estos desafíos.
Para facilitar la colaboración, Our Cultural Commonwealth exige el desarrollo de una red de centros de investigación que proporcionen tanto conocimientos técnicos como de contenidos. En A Survey of Digital Humanities Centers in the United States, Diane Zorich inventaría asuntos como la gobernabilidad, las estructuras organizativas, los modelos de financiación, las misiones, los proyectos y la investigación en los centros de DH. Señala que estos centros están en un momento crucial, llegando a su punto de madurez, pero indica que se enfrentan a distintos retos para mantenerse y preservar los contenidos digitales. Zorich reconoce la labor innovadora que muchos centros de humanidades digitales han estado haciendo, pero pide una mayor coordinación entre los centros para que puedan salir de los silos que los albergan, abordando cuestiones comunes como la preservación digital y creando servicios compartidos. Esta coordinación está ya en marcha a través de grupos como CenterNet y HASTAC, proyectos de investigación en colaboración financiados por la NEH y otros organismos, planificación de proyectos de cyberinfrastructuras tales como Bamboo y asociaciones informales entre centros.
¿Cómo lograr una mayor coordinación entre los "Centros de Investigación en Humanidades" fue también el tema de la Sexta edición de Scholarly Communications Institute (SCI), que utilizó el informe de Zorich como punto de partida para la discusión. El informe SCI se refiere tanto a los centros tradicionales de humanidades, en cuanto se comprometen con los nuevos media y tratan de convertirse en "agentes de cambio", como a los centros de humanidades digitales, en su lucha por "pasar de la experimentación a la normalización" logrando la estabilidad. Según el informe, los centros de humanidades deben facilitar que haya "mayor compromiso con los métodos", debatir sobre qué es lo que cuenta en el mundo académico y coordinar sus actividades con los demás. Tengo entendido que la reunión del SCI parece estar dando resultados: CenterNet y el Consortium of Humanities Centers and Institutes (CHCI) están negociando una posible colaboración, como crear posdoctorados en humanidades digitales.
Asimismo, Bamboo está reuniendo a investigadores en humanidades, informática, tecnología de la información y bibliotecarios para discutir el desarrollo de servicios tecnológicos compartidos en apoyo de los investigadores en artes y humanidades Desde abril de 2008, Bamboo ha convocado tres talleres para definir las prácticas académicas, examinar los desafíos y planificar la cyberinfrastructura de las humanidades . No he estado involucrada con Bamboo (más allá de mi asociación para añadir información a Digital Research Tools wiki), por lo que no soy la comentarista más autorizada, pero creo que la participación de una amplia comunidad académica en la definición de las necesidades y el desarrollo de servicios tecnológicos sólo tiene sentido si evita la replicación, aprovecha los recursos comunes y, en definitiva, como espero, hace que sea más fácil realizar y sostener la investigación con herramientas y recursos digitales. El reto, por supuesto, es cómo pasar del dicho al hecho, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones económicas actuales y la expansión inevitable que supone planificar de actividades que involucran a más de 300 personas. Para hacer frente a las cuestiones de cómo aplicarlo, Bamboo ha creado ocho working groups que se ocupan de temas como la educación, creación de redes académicas, herramientas y contenidos o servicios compartidos. Estoy ansiosa por ver lo que sucede con Bamboo.
Planificar la Cyberinfrastructura y coordinar las actividades entre los centros de humanidades son actividades importantes, pero jugar con las herramientas e ideas entre colegas de las humanistas digitales es divertido! (Bueno, supongo que la planificación y la coordinación puede ser divertida, pero un tipo diferente de diversión). El pasado mes de junio, el Center for New Media in History acogió su primer THATCamp (The Humanities and Technology Camp), generado por el propio usuario y orgánicamente organizado según el sistema de unconference (muy Web 2.0 / de código abierto). En lugar de desarrollar un programa previo a la conferencia, los organizadores pidieron a cada participante que pusiera en el blog cuáles eran sus intereses, dedicando la primera sesión a fijar las propias sesiones sobre la base de lo que los participantes querían discutir. En lugar de escuchar pasivamente a tres oradores leer sus documentos, se pidió a cada persona que participara activamente. Los temas fueron del tipo Teaching Digital Humanities, Making Things (con el taller de Bill Turkel, Arduino ), Visualization, Infrastructure and Sustainability y el encantador Dork Shorts, donde los THAT campistas expusieron brevemente sus proyectos. En THAT Camp comparecieron una gran diversidad de profesores, estudiantes, bibliotecarios, programadores, técnicos de información, financiadores, etc. En la conferencia se utiliza la tecnología para suscitar y mantener la energía y las ideas -el blog anterior a la conferencia ayudó a los asistentes a establecer algunos de los temas de debate, y Twitter proporcionó un backchannel durante la conferencia. Nunca he ido a una conferencia donde las personas estuvieran tan emocionados de estar allí, de manera comprometida y abierta. Apuesto a que nacieron muchas colaboraciones e ideas brillantes en el campamento. Este año, el THAT Camp se ampliará y tendrá lugar justo después de las Digital Humanities de 2009.
THAT Camp me enganchó a Twitter. Inicialmente era escéptica con Twitter ( ¿necesito otra forma de procrastinación?), pero he descubierto que es una muy buena manera de averiguar lo que está sucediendo en las humanidades digitales y de conectar con otras personas que tienen intereses similares. Me gusta lo que propone Barbara Ganley (via Dan Cohen): "el blog para reflexionar, Tweet para conectar". Si estás interesado en Twitter, pero no sabes cómo empezar, me gustaría sugerir que siguieras las humanidades digitales y a algunas de las personas que ellos siguen. También se pueden buscar temas en search.twitter.com. Amanda French ha escrito un par de grandes posts acerca de Twitter como vehículo para la conversación académica, y un reciente podcast de Digital Campus presenta una discusión entre los tweeters Dan Cohen y Tom Scheinfeldt frente al escéptico Mills Kelly.
HASTAC ofrece otro modelo para la colaboración mediante el establecimiento de una red virtual de personas y organizaciones interesadas en las humanidades digitales, patrocinio de foros en línea (organizado por estudiantes de licenciatura y posgrado) y otras actividades. Actualmente funciona en HASTAC un rico y animado foro sobre the future of the digital humanities a cargo de Brett Bobley, director de la NEH’s ODH. Entra!