
Los tres post de Carlos Scolari en Digitalismo acerca la crisis de la lectura y la lentitud con la que las nuevas tecnologías son leídas por la academia (aquí, acá y acullá) tuvo repercusiones. Una de ellas es este post en Moebius. Los argumentos que Carlos Neri utilza para advertir sobre la negación curricular a incluir blogs (creo que se refiere a buenos blogs, como lo es, considero, Moebius) como tecnología académica, como circuito de publicación legitimado, son inatacables. Después de mucho trabajo, sólo cuando llevó al papel (No todo es click)parte de su trabajo como blogger sus actividades tuvieron precio en el mercado de trabajo académico (aunque en rigor de verdad, por eso mismo no puedo leer el contenido sin comprarlo). El debate es pertinente y Neri ya lo ha emplazado en otras oportunidades: podemos leerlo en un "viejo" post en el que Neri consideraba la herramienta blog para el trabajo de un académico. De las tres virtudes que menciona al pensar al blog como un espacio en el contexto de producción científica:

¿Qué ocurriría si a este momento solitario de construcción se lo va haciendo manifiesto mediante la publicación de las ideas en un Blog?
Quien lo realice comenzaría a transitar un camino menos solitario y más enriquecedor al menos por:
a) Los comentarios que reciba en el Blog
b) Las conversaciones que podrían generarse desde y hacia ese blog
c) Un practica con la escritura publica que lo alejaría del ostracismo de las cuatros paredes en el que un vive mientras genera un proyecto.
me quedo con las dos primeras y renuncio a considerar la idea de que el científico o el académico se agota entre cuatro paredes mientras el blogger se expande entre cuatro paredes. Ni la apelación a la experiencia de vida como llave regia de acceso al conocimiento, ni la hipóstasis de la conversación pueden ubicar en ese reducto carcelario al trabajo académico, aún si éste se vería beneficiado con ciertos procedimientos o prácticas asociados a las nuevas tecnologías. No debería obligarse a nadie a escribir un diario ni a seguir googleos, technorateos, pluguineos, etc, para ver si algún curioso penetra en su mundo-micro-mundo luminoso. Ahora bien: lo de la escritura pública es innegable.
Nicolás: Te agradezco que comentes mi visión sobre los blog y lo académico. El blog colectivo de uds es muy bueno, además estas en la universidad de la ciudad en donde nací y viví muchos años. Con respecto a tu comentario sobre el ostracismo, totalmente de acuerdo que no se puede obligar a nadie, ni tampoco es garantía publicarlo. Cuando lo escribí estaba pensando en las tesinas de los alumnos, en los proyectos de investigación hasta en las propias entregas de trabajos en las cátedras, donde un circuito privado reduce la lectura al alumno y al docente y muchas veces mueren en los armarios o en la casa del docente. Una publicación de proyectos de tesina, o de avances, en la experiencia que he tenido muestra ciertos logros, no mágicos.
Un abrazo
Carlos
Hola Carlos. Si andás por acá entonces tomamos un café. Leemos tu blog -entre otros- como paisanos que quieren entrar en conversación pero no saben muy bien de qué va la cosa. La sensibilidad académica hacia temas y problemáticas ligadas a las nuevas tecnologías es, por ponerle un alcance, escasa. No estamos seguros acerca de lo que decimos (a veces la seguridad con la que lo formulamos baliza esas dudas) pero justamente lo que llamás “escritura pública” ha significado para nosotros un tipo de escenario que nos permite desplazar ciertos límites necesarios de otros géneros (como el paper o el artículo). Con respecto al ostracismo aún no sabemos, con certeza, si este ámbito de producción de sentido nos permite “conversar”, y si por medio de esas conversaciones podrían atacarse algunos problemas del quehacer académico -si así lo quisiéramos-; pero, como verás, este enunciado y este intercambio desmienten un poco lo que quiero decir. Leyendo tu comentario y recordando algunas conversaciones que tenemos aquí con Adolfo Estalella, especialmente, del blog Contexto, pienso que se puede decir veremos. Saludos y seguimos.