Lo que quede en la red, a veces semanalmente, otras quién sabe. Leo algunos resúmenes (la ocasional reseña sobre blogs de Con Valor, los weeklogs de Denken Über, el diario-podio de Puck en Zonatomada), pero para ir tomando impulso en la promoción del carnival de blogs de historia y para escapar de los modos estancos, tal vez ensaye un post cada tanto sobre lo que me gustó de la semana (lecturas, músicas, posts, videos, podcasts, etc.). El estilo de Ralph Luker en Cliopatria. No está mal. Se aceptan sugerencias entonces.
¿Hay libros que intencional o sinqueridamente se parecen a blogs? Entre paréntesis de R. Bolaño es un cuaderno de notas definitivamente. Notas increíblemente buenas, como mucho de lo que hace Bolaño. Le gustaba Nicanor Parra y de él rescató una frase que es como un elogio del derroche: ordeñar una vaca y tirarle la leche por la cabeza. (o algo así.) Puede estar en ese libro o puede estar en El gaucho insufrible. En cualquier caso, tendré que seguir leyendo cosas de este tipo del que solo había leído Los detectives salvajes (pero eso nomás es suficiente).
Escuchaba a esa mina, K.T. Tunstall en su nuevo disco, Eye to the telescope. No me gustó todo pero el bonus track vale la pena (Black Horse and the Cherry Tree). En su lugar me la pasé escuchando Zydeco, mientras podía: mis hijos piden macarena, shakira; malas compañías. Hace tiempo le enseñé al mayor la marcha, pero ya la olvidó. (Quién pronto olvidará la marcha es Kirchner, a juzgar por lo que plantearon A. L de Ramble Tamble y M.E. de La Barbarie. Sobre papito, leí otro de Ramble Tamble en el me entero que Ernesto Laclau amenaza tirar por la borda todo su buen razonamiento de La razón populista haciendo de falso hechicero sociológico.)
Sobre blogs la semana trajo dos intervenciones (no sólo la conversación entre amigos del Criador): Genovese, por un lado, y Kuliich en zona tomada tallando un decálogo piola sobre la escritura blogger. Fue allí que me enteré de la existencia de Catedral de Hormigas. Un blog tan piola como Antropodocus, nuevo éste, pero que ya ha tratado algunos temas ligados a la antropología visual, o más sencillamente a la fotografía y sus relaciones con la antropología (que datan de mucho tiempo atrás: no sólo porque a los padres fundadores les gustaba gastar rollos sino también por el lado turístico que acompañó a la antropología evolucionista, en los albores del trabajo de campo, con las Notes and Queries que estudió tan sutilmente James Urry). Última cosa antropológica: el carnival en Hot Cup of Joe. Última cosa carnival: el último de historia.
Pero no la última de historia. Sobre blogs: las referencias en Cliopatria sobre algunas intervenciones-reflexiones sobre la actividad y la profesión. Anaclet Pons escribe un excelente resumen de los debates en Francia acerca de Amazon.com y el mundo editorial. Tanto él como Justo Serna se acercan a problemáticas ligadas a los medios de comunicación sin la pátina moralizante que algunos colegas ensayan con el periodismo o las nuevas tecnologías, acaso sin entenderlas en absoluto ni esforzarse para lograrlo.
Mario Molina en Hablemos de historia publicó su opinión acerca de los juegos de estrategia (RTS) como la saga Age of Empires y sus posibles usos aúlicos. Nos deriva a Fmm educación, donde existen varios proyectos en esa línea. Mi primera impresión es retorcida: el Age no llega ni a un cuadro sinóptico, y no conozco ningún sinóptico que produzca conocimientos. Además, si hemos de jugar juegos, jugaremos bajo sus reglas, dría el wittgenstein que entendí: nadie querría sino sepultar al enemigo entre las ruinas de sus chozas y la desgracias de sus reyes panzones corriendo por la espesura. Un toque Age y un toque Apocalypto y ahí vamos. Sin embargo, el post de Hablemos de Historia está citado aquí por que hay que empezar a tratar esos temas y Molina es siempre un adelantado. Deberíamos seguir la discusión, aunque más no sea para atemperar la parrafada que escribí.
Cosas sueltas: palometas, dorados que quedaron en la red o la rompieron. Colomer comentando el plebiscito en Portugal sobre el aborto. La explicación en The Smoke Sellers del famoso PageRank de Google. El comentario de Genovese montado sobre la polémica Soriano, Sarlo, Bayer, Saccomano (al que hay que sumarle lo que se publicó en varios ejemplares de Radar Libros, y la nota de J. Aulicino en el suplemento Ñ de Clarín, hoy mismo -aunque en esta última se dice que la contienda se trata sobre el canon literario argentino y creo que ni ahí-). Ese debate no existe: unos dicen que hubo una reunión donde obsecuentes estudiantes sarlistas (Sarlo parece en esa clave casi una flautista) fustigaron a Soriano, quien maltrecho llamó a Bayer para que lo haga entrar por la puerta grande de la facultad. Otras dicen que no hubo tal encuentro. Saccomano liquida todo en su respuesta rústica en Radar del 11 de febrero: si tiene que creerle a alguno de los dos, le cree a Bayer por su trayectoria (aunque incluir en ella el texto sobre Severino Di Giovanni, que el propio Bayer no revisa ni aún hoy me parece un tanto exagerado). Entonces no importa la reunión, importa la mitad, importa tu orilla. Se me ocurre además que no es necesario una reunión un tanto pornográfica para que imaginemos tics elitistas en las conductas de Beatriz Sarlo. El debate, en general, me recuerda cuando en mi pueblo algunos valientes salían a correr a la llorona. Alguien gritaba ahi salió; ahí la vieron y se armaba una cacería improvisada, con escopetas del 16, reflectores, camionetas. Mientras tanto, alguien robaba las casas de los incautos.
¿Tiraremos el trasmayo de nuevo?