Dos cosas sobre blogs, y una más sobre una pequeña nota en el suplemento Radar de hoy domingo.
El blog de Jon Beasley-Murray, a quien conozco por un texto sobre estudios culturales y peronismo, está por acá. En realidad se trata de uno de los blogs de JB-M, y tal vez la mezcla de textos para clases, reflexiones y referencias haga de su blog algo legible más allá de la página de inicio (no lo tengo muy en claro, pero quisiera saber si existe y cómo se practica, la costumbre de buscar en los buscadores de cada blog , lejos de la horma google).
Anaclet Pons, en su blog, ha comenzado -y ya casi termina- la traducción de un texto de Geert Lovink,"Blogging, the nihilist impulse" (publicado en inglés acá). Los interrogantes y consideraciones de Lovink reinstalan el tema del blogging más lejos del mundo de las noticias. Lovink discute un poco los vínculos entre el blog, en tanto género, y los media; pero al menos en idioma español, la preceptiva parece venir desde el sector de la información. Y aún más, redes de blogs con sede en educación o ciencias sociales a veces aceptan sin más esa línea del "deber ser". La empresa que emprendió Pons es inteligente pero además el texto es necesario para ese debate, que sin apuro, vamos dando muy cada tanto. Cuando termine dicha traducción, vamos a citarla e incluso pedirla para republicarla en Tapera. ¿Qué hay en ese debate? ¿Por qué reclama otras opiniones? Tengo poco que decir, creo que aún:
Hace poco recorrí la biblioteca de un muerto. Tiene, aproximadamente, cinco mil volúmenes, los que puestos en pasillos y estanterías verticales, tansforman una biblioteca personal en algo público: a medida que recorremos sus pasillos dos murmullos ganan voz: el que recita títulos y autores y editoriales en distintos idiomas, y el que comienza a golpear en el argumento de Lavoisier sobre la transformación de la energía. Esas marginalias, esos actos de lectura, ese hollar en textos de distinta naturaleza mientras la familia se agranda o mientras el perro enveceje…de ellos no ha quedado nada ("si este hombre hubiera tenido un blog" pienso y enseguida descubro que cada vez soy más estúpido frente a lo que no puedo comprender)
La enumeración de títulos y autores es como un canto fúnebre al comienzo y luego un son de reclamo, el runrún de coraje que presagia una bagauda interior; pero entonces nada: ganas de robar todo, ganas de comprar todo, ganas de leer mucho; pero nada. Sólo un resto que no se dónde encajar, un respeto que no sé a quién enrostrar. La biblioteca de un hombre muerto, sin duda una figura temible para mí, por sus tres sustantivos y sus permutaciones.

***

En el Suplemento Radar de hoy, una nota sobre un documental que traza la historia de Fotos Bonaudi. Una casa que fotografió a medio Sunchales, provincia de Santa Fe. En mi pueblo había o hay una, también en un esquina. No importa la nostalgia, pero a veces un pequeño intelectual orgánico es quien hace la etnografía de todo un pueblo, sencillamente porque la foto es extrañamiento y el paso del tiempo lo potencia. La historia de la sensibilidad no debería prescindir de esos roles fabulosos: el del fotógrafo y el del sepulturero.


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