cuando quería, el general perón podía ser gracioso. En una reunión con una delegación sindical, durante sus primeras presidencias, don juan domingo les contó un chiste que, en esencia, era como sigue:

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un observador extranjero intentaba saber cuales eran las preferencias políticas de la población argentina. Para eso, entró en contacto con un informante local:
-y bien, dígame, ¿con que partidos se identifican los argentinos?
- y, mire, es más o menos así: tenemos un 40% de radicales, un 30% de conservadores, un 20% de socialistas y un 10% de comunistas.
el observador, un tanto sobresaltado, repreguntó:
-¿pero cómo? ¿y los peronistas?
-ah, no, peronistas somos todos.

no tengo la intención, en esta oportunidad, de analizar el trasfondo del cuentito; el lector percibirá, sin embargo, que en él se trasluce una cierta visión del general en relación a la “naturaleza” del peronismo, entendido como la doctrina nacional (y no la ideología de una parcialidad política).
el chiste viene a colación porque estaba observando las candidaturas presidenciales que se enfrentarán el próximo domingo. ¿y que se ve? Que tenemos, por una parte, a cristina, que es peronista; por otra, a lavagna, que es peronista; más allá, al alberto, que es peronista; más acá, a lilita que, singularmente, es “peronista republicana”; por acullá, al pino, que es peronista.
Así, finalmente el chiste del general se ha hecho realidad: peronistas, dirían estos candidatos, somos todos.