Cuatro notas en el último número del suplemento Ñ de Clarín comparten tres tópicos muy vistos ya: literatura, nuevas tecnologías de la comunicación (dos sobre blogs, una sobre archivos digitales y audiobooks y una más sobre la "sociedad del conocimiento") y mercado.
Horacio González en "El blog no tiene futuro" escribe sobre blogs (claro). ¿Qué le opone González a la práctica bloguera que "crea habitáculos para el yo cortajeado por sus nuevos fonemas balbuceantes", qué argumenta González como alternativa a la "época en que terminó de instalarse la disolución del perfil autoral y la responsabilidad del multi-secular sujeto escribiente"? Una era posblog, "una reconstrucción de la lengua democrática popular"; "la escritura pública (sobre todo el periodismo) refrescando como de costumbre sus fuentes en la infinita conversación humana, pero levantando las nuevas articulaciones entre la objetividad del texto –lo que incluye la responsabilidad de los autores– y el comentario de opinión o glosa, que sigue como estela al navío, necesario coletazo que no se confunde con él".
Es probable que HG deba mejorar sus remanidas consideraciones sobre los comentarios, el anonimato y las parafernalias sintácticas de los bloggers. Pero es seguro que él parte de una idea de la carta de lectores por demás de idealista. Si HG va a cuestionar el comment a partir del ejercicio ilustre de la carta de lectores, más le convendría leer a David Paul Nord ("Reading the Newspaper: Strategies and Politics of Reader Response, Chicago, 1912-1917″). Revisar esa idea tan blanda de la cosa pública, del compromiso con la letra, etc. Nord estudia un cuerpo de cartas de lectores a principios del siglo XX (otra vez: a principios del siglo XX) dirigidas a los editores del Chicago Herald y el Chicago Tribune y observa que quienes escriben participan de ese circuito que HG imagina sin mácula pertecenen a comunidades interpretativas ligadas a partidos políticos (digamos así, la sección carta de lectores no fue nunca una escuela para la formación de las almas).
El párrafo final en la nota de HG es revelador: ¿el blog tiene "el mediocre papel de convertirse en el ente empírico de una moral que unifica lectura y mercadotecnia"? Pero: ¿no era ese el papel del diario desde que Michael Schudson pensó el paso del diario de partido a la empresa periodística, a partir de construir un sentido específico de objetividad? Sí, era ese. Vendría bien entonces una revisión de los presupuestos del post escrito de González, y vendría bien también menos discepolín disfrazado de una revisión de la moral fideísta del poeta.
Por otro lado, y finalmente, volviendo a la cuestión de los blogs, ¿quién les hizo creer que el género blog carece de edición, de artificio, que está teñido de automatismos? ¿Son muy diferentes los containers de basura que procesa el akismet y los filtros humanos a las bolsas de celulosa que los diarios armaban con cartas de lectores por cierto nada ilustres? ¿esas llamadas insultantesy paranoicas a las redacciones que alimentan los anecdotarios son distintas al texto entrecortado del comentador anónimo? Durante mucho tiempo se agitó la comparación del burgués asustado para referir a un tipo especial de fascismo, pero la distopía sangrante del progresismo demonizante de las nuevas tecnologías es la nueva figura para sacudir: vino con el movicom y la internet, se quedó para las causeries del sábado por la mañana y ahora se escribe en los suplementos online.
"Yo siento que la gente mala vive, dios, mejor que yo" es una buena frase discepoliana, sintácticamente democrática, que pinta ese ejercicio gonzaliano.
La columna que Marcelo Birmajer escribe en este número habla de un tipo especial de blogs, de aquellos escritos por "resentidos virtuales". La nota está cargada, en un ejercicio literario de finísima hechura, de un resentimiento manifiesto. Para dar cuenta de ese despreciable sujeto Birmajer defiende al género epistolar (debido a que, de acuerdo con Birmajer, entre la escritura y el envío media un tiempo en el que quien escribe puede reflexionar: así de un plumazo irreflexivo Birmajer liquida la débil razón del telegrama, la del telefonograma y la del telégrafo, entre muchísimas otras); ataca al mercado y revaloriza al papel (en realidad, haciendo uso de un no-saber sobre blogs, lo que defiende es el control sobre la escritura suponiendo que eso sucede en el papel y no en los mundos "virtuales" -y aquí el guión trata sobre un retruécano: Birmajer nos habla de lo virtual pese a que esa palabra no le gusta mucho). Finalmente, Birmajer acusa a los resentidos de tirar cifras de audiencias poco creíbles pero nos hace un preciso identikit de los autores del tipo de blogs de los que se ocupa en su columna que, a menos que esté sustentado con información restringida, se parece a una excusa para cargarse a alguien de su vecindario. Es una pena que ese maligno ser no esté citado.
Gamerro escribe unas notas muy perspicaces acerca de los discursos recalcitrantes sobre el lugar del libro en la cultura, y sobre las posibilidades del ebook y del audiobook. Pero justo ese texto no se puede linkear porque no está online.
García Canclini, unas páginas antes que el texto de HG, nos entrega un artículo que revisita las nuevos modos de considerar debates que tienen como tópicos a las nuevas tecnologías, a la educación, al patrón letrado, etc.
De los cuatro textos, los de Gamerro y García Canclini son los que exhiben un manejo sobre las materias que tratan más adecuado para expresar ideas que, como las de los otros textos, merecen ser discutidas pero no a partir de principios de autoridad. No creo que debamos reclamar a los intelectuales el uso de las herramientas o el ejercicio concreto de las prácticas que discuten (así como no se espera de alguien monografías sobre temas históricos sino que comprenda la especificidad de la reflexión histórica), pero no estaría mal que ampliaran el horizonte de conocimientos sobre territorios de los que nunca cesan de opinar. Blogueando.

pd: Villegas escribe sobre esto, Genovese también, Pablo en La Barbarie, Bardamu en varios de Mínimas, Alberto de Viviendo en ningún lugar.


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Comments ( 9 )

[...] Durante mucho tiempo se agitó la comparación del burgués asustado para referir a un tipo especial de fascismo, pero la distopía sangrante del progresismo demonizante de las nuevas tecnologías son la nueva figura para sacudir: vinieron con el movicom y la internet, se quedan para las causeries del sábado por la mañana y ahora se escriben en los suplementos online. Tapera. [...]

mínimas added these pithy words on Dec 23 07 at 10:51 am

[...] Contrataque de Tapera. [...]

Blogofobia | Maguila v2.0 added these pithy words on Dec 24 07 at 12:37 pm

Es extraño lo de Birmajer, duda de las “cifras de audiencia” (en realidad audiencia no corresponde, pero bue), es decir de las estadísticas del blog, y más abajo cita a Casciari como modelo de bloger y ejemplo a seguir, paradójico teniendo en cuenta que Casciari es uno de los campeones del truchaje de estadísticas de visitas, sin contar que el también citado “Diario de una mujer Gorda” como paradigma de blog llevado a la literatura fue un fracaso estrepitoso en el mercado que tanto le gusta a Birmajer.

Maguila added these pithy words on Dec 23 07 at 10:42 am

Un aporte al tema en Crítica creación.
Gracias, adiós.

Roberto Giaccaglia added these pithy words on Dec 23 07 at 12:50 pm

Jueguito Carrolleano:
HG => GH => Gran Hermano => Clarín

franco added these pithy words on Dec 23 07 at 1:39 pm

Otro aporte en Restos de carne entre los dientes.

matame added these pithy words on Dec 23 07 at 8:15 pm

Gracias por los comentarios y las referencias. Si bien no coincido con algunos de los posts que leí sobre el tema en torno a la escritura de González (¿por qué HG debería escribir de modo más sencillo o lineal o menos enrevesado?), la mayoría coincidimos y presentamos un registro variado de los problemas de los argumentos del Director de la Biblioteca Nacional. Este, sobre todos los otros, puede ser el más perturbador: que sea él, en calidad de director de la biblioteca, quien mientras pone máquinas de libros cuestione a los blogs y a sus modos de participar en la producción de conocimiento.

nquiroga added these pithy words on Dec 23 07 at 8:34 pm

Horacio González, nos cuenta Tarcus, se negó a informatizar los archivos de la biblioteca porque eso “desnaturaliza su función” (que, supongo, es tenernos a los investigadores 45 minutos de pie esperando que un emplado de planta nos traiga un diario en la hemeroteca). La nota es hasta simpática, lo demás es una irresponsabilidad pagada pr el estado.

MEC added these pithy words on Dec 24 07 at 9:49 pm

Lo de citar enemigos que hacen cosas horribles sin nombrarlos en un procedimiento típico de Ñ. “La crítica ha despreciado a…” ¿Quién, cuándo, dónde?”
Una vez pusieron que Puig había sido despreciado por la crítica argentina por su caracter de best seller. En una conversación serían víctimas de la magnífica y siempre eficaz frase “Nombrame dos” emitida contra las generalizaciones pelotudas…

Federico added these pithy words on Dec 28 07 at 2:03 pm

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