Unos días después del texto de Horacio González, largamente tratado en algunos blogs, el suplemento Ñ de Clarín publicó un texto de Christian Ferrer intitulado: "Blogs o el espectáculo del yo".
Los textos de Ferrer que leí son iluminadores. Lo mismo puede decirse de los de González. Pero si por ese motivo se hace necesario poner algunas balizas en el camino de la interpretación de sus escritos, aún más anotado deberá estar el circuito una vez que se ponen en serie. Y es probable que esa serie crezca. Vale decir: tendremos que viajar más lentamente; evitar ultimaciones y admoniciones. Aún queda mucho por discutir.
¿Y eso qué significa? Quiere decir que muchos de los participantes de ese debate aún no han consolidado un intercambio de conocimientos pertinentes: González y Ferrer rápidamente evidencian poca información acerca del debate que quieren dar. Y quienes pretendemos intervenir tenemos mucho que aprender de ellos acerca de los modos de pensar problemáticas más amplias que el estrecho pasillo blogspot. (Una digresión acá: el pudibundo lamento sobre la maledicencia de los personajes anónimos, sobre la perfidia de los embozados, sobre los trolls, etc., sobre el matonismo, es una versión diezmada y cobarde del reclamo de autoridad y jerarquía. Frente a la queja que esconde un argumento acerca de quién-puede-decir-algo-sobre-alguna cosa no hay nada que decir más que informarle al llorón o llorona de marras que preferiríamos no considerarla.) Acerca entonces del conocimiento: comparemos una reseña del NYRB sobre blogs con estos dos elementos de la serie que recién comienza. Mientras Sarah Boxer revela un manejo de las herramientas que discute, González y Ferrer deciden evitar su mención (me gusta más, sin embargo, la zona de debate y la pericia de los locales). Y aquí está el giro que provoca ciertas respuestas airadas y por momentos exultantes: poner a los blogs en el conjunto de tecnologías de la modernidad para luego hablar de la modernidad parece un sacrificio que vela toda posibilidad de discutir posibles diferencias. Pero sucede que para discutirlas hay que conocerlas.
Entre tantas cosas accesorias que podríamos discutir del texto de Ferrer -en su texto se pasa rápidamente de las intenciones a los efectos o al revés- , una se distingue entre todas: no haber comprendido que el asunto de los blogs no es un tema que pueda tratarse en singular (para un tratamiento alrededor de un tópico acorde con el texto de Ferrer, en torno a un blog fuerte [Kottke.org], puede consultarse el artículo Michael Keren, "Blogging and the Politics of Melancholy"). La lectura de blogs no halla en el post su unidad (por eso no se puede comparar, como lo hace Ferrer, el número de ensayos al año de los escritores del papel con el sistema de los diarios o las estrategias de los blogs; aunque tres ensayos por año también es una producción envidiable). La unidad de medida de la lectura de blogs ni siquiera es un blog. Su unidad es una red, más o menos densa, más o menos estable, alrededor de uno o dos hubs, con muchos alveolos y retículas débiles o fuertes. Su circuito está trazado por links, comments, posts, asides, archivos, páginas estáticas, twitter, facebook, cosas como delicious, googleos -desde la barra o desde el sitio-, libros de papel, mp3, radio, TV, etc. etc. Muchas personas con más expertise en ese tipo de lecturas se han dedicado a discutir las posibilidades de esos ejercicios antes que a creer que esa modalidad supere a la lectura de libros. (Gracias a David Mckenzie sabemos decir que el libro tampoco es una unidad ni sólo resultado del autor del texto.) Pero además de no competir con libros, la lectura de blogs se teje con distintas agujas y la urdimbre no es libertaria (y no lo es no porque se parezca a los discursos de sobremesa: cualquier género puede parecerse a un discurso de sobremesa, en algún momento de su historia). Pero sí se trata de un tejido con más modos de disponer la información. Y eso hay que celebrarlo discutiéndolos, leyendo claro también sus tremendas asimetrías y brechas.
Finalmente, el blog no es un juguete nuevo, aunque lo sea para Ferrer o para Clarín. Me enteró mientras estoy escribiendo esto (tengo que saltar de un lado a otro buscando referencias con google y cada tanto le doy un click al tab del firefox en donde aparecen los feeds de los blogs que leo) que InterLink HeadLine News 2.0 cumple 13 años. Qué bueno.
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Comments ( 14 )
[...] La unidad de medida de la lectura de blogs ni siquiera es un blog. Su unidad es una red, más o menos densa, más o menos estable, alrededor de uno o dos hubs, con muchos alveolos y retículas débiles o fuertes. Blogs otra vez. [...]
mínimas added these pithy words on Jan 31 08 at 7:46 pm[...] son los otros. Terranova: blogger sí, blogger no, blog para esto, blog para lo otro. Quiroga: blogs otra vez. Estudiante crónica: Un monje al bibliotecario del convento, circa [...]
Las viudas del Clarín Porteño added these pithy words on Feb 01 08 at 8:27 am[...] Como en el caso anterior lo mejor fueron las respuestas de Genovese, de Bardamu, de La Barbarie, de Tapera y de una estudiante crónica. Además del comentario de Carlos en La Barbarie que encontró el tema [...]
Y dale con los blogs » Maguila v2.1 added these pithy words on Feb 01 08 at 9:57 am[...] por expulsar o no darle importancia a quien disiente con ellos.”. Como bien se dice en Tapera en “Blogs otra vez”: “Su unidad es una red, más o menos densa, más o menos estable, alrededor de uno o dos hubs, [...]
De “la mesa está servida” a “sectarios y excluyentes, solamente” (nonimas blogueras) « Comentarist@nonimo added these pithy words on Feb 02 08 at 1:29 am[...] Post cruzado: de Tapera [...]
Grand Tour (por Anaclet Pons) » blogs otra vez added these pithy words on Feb 03 08 at 9:53 amFerrer se manifiesta enfurruñado; como mi abuela frente al combinado, mi madre con la video casetera, y yo, portando el handheld.
Cómo le cuesta al académico la bulla del afuera! la falta de referencia.
Entre el yo de Ferrer y el mío, me quedo con el mío. Es más simpático y no le hace asco ni a los eruditos ni a los brutos.
Probablemente esta lectura rizomática altera la comodidad de cualquiera.
saludos
Valga recordar que la verificación empírica (esa de la que habla el malvadísimo Barañao) no es imperativa exclusivamente en las ciencias, sino también en las buenas humanidades. Desgraciadamente el incompetente libelo de Ferrer es sintomático de la dificultad de las ciencias sociales locales en alcanzar el más elemental criterio de validación.
Saludos.
Excelente reflexión. Vivimos mundos paralelos, por eso no extrañan las coincidencias. Resulta que tengo preparada la traducción del texto de Sarah Boxer en dos entregas. En unos días estará lista.
@Anaclet: Excelente!. Leeremos el texto con gusto. Saludos.
@Esteban: ¿Qué clase de validación debemos esperar? No me gustaron muchos los dichos de Barañao. Pienso que fueron innecesarios.
@Aydesa. Coincido aunque con un agregado: con Ferrer es bueno poner en práctica lo que predicaba el “manifiesto antropófago” porque sus textos, insisto, son muy buenos. En su último libro, Mal de ojo. El drama de la mirada, Ferrer se explaya mejor sobre la violencia técnica. Cuando lo leí venía de leer un texto fabuloso de Susan Buck-Morss, “Estética y anestésica. Una revisión del ensayo de Walter Benjamin sobre la obra de arte” (aunque no estoy seguro del orden de lectura), y creo que Ferrer sabe muy bien de lo que habla y dice muy bien argumentos culturalistas acerca de la “la fantasmagoría del ser digital”. Aprendí mucho leyéndolo. El problema del texto publicado en el suplemento Ñ es que hay algo específico en la web 2.0 o en los blogs o en el mecanismo de cronología inversa de los blogs, en fin, algo por ahí que debe ser discutido un tanto más precisamente, debido justamente al tema de los usos de la técnica (lo digo pensando en la frase de Benjamin que desveló a Buck-Morss y a unos cuantos más sobre la estetización de la política y la politización del arte; dice SB-M: ¿qué quiso decir?). Mientras tanto nos serviremos de las enseñanzas del sociólogo enfurruñado.
Bueno, por dar un ejemplo de las humanidades, se espera que un historiador tenga un cierto dominio de las fuentes documentales más pertinentes a su campo, y que pueda fundar en ellas su argumentación. Este es el criterio más elemental de validación. Después vienen los demás, sobre los que sin duda podríamos discutir mucho: la congruencia de la explicación con los axiomas de una teoría, la falsabilidad de las proposiciones, etc.
Por otra parte estoy de acuerdo en que el exabrupto de Barañao fue innecesario, pero no puedo evitar observar que la respuesta escolástica de ciertos académicos (en particular la de Borón) le da la razón.
Gracias por la respuesta. Sí, exacto. Reclamamos entonces lo mismo. A medida que pasa el tiempo, sin embargo, me voy convenciendo de que tal vez, aún si llega a hacerse un experto en el blogging, Ferrer podría seguir sostiendo su tesis culturalista. Es un poco como lo que vos planteás para Barañao/Borón. Ninguno aborda el problema de modo consistente. Y si lo hicieran podrían decir lo mismo! Es que la consistencia es independiente del sentido de la proposición. ¿O no?
La verdad, me parece increíble que esta gente de Clarín siga con esto. Tendremos que seguir nosotros también:
http://criticacreacion.wordpress.com/2008/02/01/%c2%bfotra-vez/
Saludos.
Exacto. Aprecio que hayas observado en tu post las carencias de Ferrer en materia de familiaridad con el tema.
Personalmente su intento de subsunción del blog a la modernidad – gesto que sin duda justifica que lo caracterices como tesis culturalista – me parece un atajo poco explicativo. Sin embargo, reconozco que el conocimiento profundo de un tema no es patrimonio exclusivo de un posicionamiento teórico determinado.
Saludos.
ta bien @nquiroga… lo único que deseo enormemente es que la moder-posmoder-nidad termine de una vez, para que podamos ocuparnos de otra cosa. en algún momento habrá que saltar y dejar de pensar en cómo desatar el nudo. me fastidian los veedores que se anticipan con el juicio sobre la ética de un uso tecnológico, en particular cuando se cruza con el uso del lenguaje.
mientras se juzga algo así como el “frontend” o lo visible de la intervención de diez, veinte tipos, a los que F. G. o cualquiera debe conocer y referir, algo está ocurriendo entre bambalinas, no sólo con el usuario “no acreditado” sino con quienes piensan en cómo deben ser las herramientas para posibilitar este desplazamiento (?) o “tiroteo” neuronal de los contenidos. resulta paradójico que mientras una comunidad tiende a un desarrollo libre, abierto de ciertas plataformas “opensource”, sean los usuarios los que plantan por anticipado los límites, las finalidades, lo obsoleto, lo prudente y lo correcto. Es como hecharle un nudo a una bolsa que aún está vacía. Del dispositivo a la teoría, no? Digo,los Lumiere habrán tenido una expectativa muy diferente para su invento a todos estos años de pensamiento en torno a la imagen en movimiento.
De todos modos creo que F. hace referencia a los lobbys, los egos de riña y el picoteo, pero eso no hace a la web 2.0, sino a los pasillos inevitables de los “acreditados” de nuestra cultura. obviamente yo no camino por allí, pero puedo haberme detenido a pedir un café por error. te hago caso y voy a leer lo que comentás y a pensar el asunto de la cronología inversa que no es poco, lo que para mi significa aquella tradición que comenzaba un vínculo entre sujetos por lo más remoto, la geografía, el idioma y la cantidad de dinero existente en tu bolsillo; por esta anonimia de aeropuerto, de clínica de rehabilitación, donde todos nos conocemos en el aquiyahora de la fisura.
un abrazo.