Tres notas bien distintas y disconexas sobre el conflicto de las retenciones, escritas ni bien la presidenta finalizó su discurso de parque norte.
I
Desde distintos blogs han surgido numerosas y en algunos casos -en muchos, si lo comparo con la prensa escrita- muy inteligentes preguntas y argumentos sobre el conflicto que comenzó en el país a partir de la protesta de los ruralistas contra el gobierno nacional. (En mi opinión algunos posts de Ramble Tamble conforman un material indispensable para discusiones actuales y futuras [uno, dos, tres, cuatro].) Y aunque los temas que surgen intermitentemente en los posts y en los comentarios son legión me gustaría retener dos grandes líneas en ese debate, y algunos alvéolos que no por mínimos dejan de ser importantes. Por un lado las implicancias del conflicto mismo: las causas, los números, las chances, la polarización subsiguiente. Las tradiciones de esa polarización. Los imaginarios históricos implicados. Las relaciones de fuerza. Largo etcétera. (Y ahí agrego una ramificación que considero importante: no he podido saber qué es un “chacarero”, pese a recorrer páginas y páginas de cálculo y mini-etnografías. Presumo que conozco al tipo porque me crié en Santa Fe, pero ya hace mucho que dejé de confiar ciegamente en la experiencia y aún más en las experiencias ancladas a un pasado desesperado por ser reificado. Digo esto a raíz de lo que escribo más abajo sobre los dichos de Beatriz Sarlo en La Nación.)
Por otro lado: las preguntas sobre el modo de lograr que un enfrentamiento de esta naturaleza contribuya a concebir un proyecto más ambicioso en cuanto a beneficios ciertos y liquidadores de las desigualdades sociales, y acaso no tan pendientes de la urdimbre del cántico y la consigna (la "modestia" de los reclamos del primer peronismo fue su mejor carta: se revelaba de ese modo reductivo violentas asimetrías sociales, y casi como al pasar provocaron un aventino. Se quería "poco" pero nadie quería darlo). Diría que para escapar del juicio al primer discurso de la presidenta hay que preguntarse, como lo han hecho muchos en distintos blogs qué se construye a partir de cualquier resultado de este conflicto (me refiero al resultado imaginario del conflicto, al binario, al que cada "bando" concibe como tal): hasta donde he leído, si los ruralistas triunfan, su victoria reordena a duras penas una oposición flácida y macilenta. Además, con una victoria, sus ganancias aumentarán considerablemente. (Una vez más no sé qué le pasará al "chacarero": tampoco sé si el gobierno lo sabe. Reutemann dice saberlo en una nota del diario de Jorge Lanata, pero no le creo. Lo que sí sospecho es que los grupos que se definen como tales aún con mejoras relativas, con incentivos selectivos, seguirán apoyando borrosas formas ideológicas recalcitrantes. Y supongo que aún así esas políticas de incentivos deben ponerse en práctica.) Si es el gobierno quien vence en la compulsa, creo que habrá que preguntar insistentemente cuándo y de qué modo la redistribución que reclamó Cristina con su paráfrasis de Yupanqui se hará tangible, de qué modo habrá nuevos actores en juego que defiendan un proyecto con menos moratorias, con menos pedagogías de lo que es o debe ser la política, y más reparto. (Sobre el pedagogismo de Cristina en su ahora sí oportuno último discurso, sobre su insistente shhh docente habrá que escribir largo y tendido, o mejor: habrá que hacerlo sobre quienes hacen silencio para que la televisión transmita sin ruido ni banderas de fondo. Me doy cuenta de que he sido testigo de un acto peronista sin tomas aéreas, sin largos paneos; advierto que he visto a la presidenta hablar y algunas pocas banderas sacudirse sin viento: todo se parecía levemente a dogville.)
II
Por ese doble carrill me moví sobre algunos textos que leí en blogs.Por alguna razón (no puedo culpar a nadie) he tenido algunas dificultades para hacer una lectura más abarcativa, he alcanzado tardíamente muchos buenos textos, y sospecho que se me pasaron muchísimos: hay que indicar rápidamente que algunas tecnologías cercanas a los blogs deben activarse para acelerar la posibilidad de que muchos de los lectores de blogs en algún sentido "políticos" y masivos (Ramble Tamble y La Barbarie especialmente) podamos acceder a sus alrededores: excelentes comentaristas sin blogs, y muy buenos bloggers sin abultadas audiencias reducen notablemente sus chances de amplliar el campo de debate a raíz de la insuficiencia de los lectores de feeds para permitirnos un rápido acceso a la mayoría de los blogs vinculados temáticamente a los más grandes, y la poca densidad de los blogrolls de una posible comunidad ampliada, la que muchas veces ha sido mentada. La disposición de los comentarios (cronológica y en rollo) hace que luego de algunas decenas, remontar las trazas de múltiples debates se convierta en una tarea titánica. La decisión de no hacerlo nos quita la posibilidad de acceder a argumentos que sólo excepcionalmente se recuperan completamente (ni siquiera la lectura atenta de los autores del post o los autores del blog puede hacerlo). El límite cierto de los agregadores de blogs en subsanar esas dificultades se conjuga con la extendida práctica de los blogs personales (saludable práctica) y con ello se hacen cada vez más complicados idear emprendimientos que sin atentar contra los blogs pequeños, haga posible una comunidad imaginada más densa y aún más mordiente.
Para muchos de nosotros el debate es un hacer, y por eso reforzar los modos de compartir información y opinión siempre es un objetivo prioritario.
III
Hablé con gente de San Telmo y Barracas que, por lo general, no vende soja a futuro en los mercados internacionales. O hijos de chacareros que estudian en las universidades porteñas y no viven como aristócratas.
Para Beatriz Sarlo el debate también es un hacer. Ella es una de los muchos intelectuales que de un modo u otro han dado forma al espacio en el que se discute en la actualidad. No quiero decir que sea la única forma (ahí está Quintín con su carta a los fachoprogresistas). De todos modos, aún si existen otras, Sarlo contribuyó a diseñar una notable, por no decir hegemónica. Nación Apache republicó una nota suya (escrita para La Nación), que prologa Omar Genovese (es divertido leer cuando Genovese en lugar de decir “un viejo se acercó a D’elia para putearlo” dice “Un señor de edad avanzada, mucho mayor que todos los que lo rodeaban se acercó amablemente para decirle: ¡Dejá de robar!”). El título de la nota pretende ser ambiguo: "Fue una provocación": no sabemos hasta ahí si se refiere a la entrada de D'elia a la plaza de mayo o al primer discurso de la presidenta. Más tarde descubrimos que si bien ambos hechos lo fueron, el primero es menos importante que el segundo. El peronismo tiene una tradición ligada a esa plaza y D'elia estuvo, según Sarlo -allí muy sutil-, atado a ese oráculo. La presidenta, sin embargo, dice Sarlo, no debió haber reactivado esas antinomias que persisten en estado de latencia en un "dispositivo político" capaz de reverberar al ritmo de la performatividad de Cristina. Sarlo arma su relato como una pequeña etnografía: cuenta lo que quienes estuvieron en la plaza no sabían de los símbolos de la plaza; habla de la lengua de la política de masas. Nos dice que ella sí la juna: un yo testifical al que podría ponérsele reparos, claro. Yo no los pongo, pero insisto en que el lugar que ocupaba Sarlo en esa plaza desmiente mucho de su pretendida sapiencia. Estaba allí, sí, pero caceroleaba. No quiero decir con eso que por su posición ella perdía capacidad analítica, sino que no hay capacidad analítica capaz de imponerse sobre formas específicas del hacer político. Leyendo el relato de Sarlo (un espejo invertido del texto que escribió Delfine Bunge sobre aquella otra plaza) queda claro que en esta plaza no hubo dos grupos que luchaban sino tres. Beatriz Sarlo lo dice expresamente cuando le explica a uno de los hombres de D’elia el sentido de lo que ellos hacen en la “tradición progresista”: una provocación. Es esa la tradición que también se arroga un dominio de esa plaza; esa tradición que los otros actores desconocen. A esa ignorancia el progresismo no la vive como destino sino como fundamento de origen: está con ella, cacerolea con ella, porque espera conquistarla. A la otra tradición, igual de ignorante pero malarriada, a la que ve bajar de los camiones, el progresismo gusta escribirla, detallarla con insistencia, pero no puede convencerla. Delfina Bunge y Beatriz Sarlo: no me sorprende que D'elia se ajuste tan bien a lo que la imaginación antiperonista concibe como "el peronista": pero ese "dispositivo político" del que habla Sarlo no se activó porque Cristina haya hecho pruebas con la palabra "propiedad". Es un dispositivo orgánico, viviente: un animal que pace por el campo y por la plaza, y duerme de parado. Lo mejor es seguir discutiéndolo.
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Comments ( 5 )
Analisis del discurso de Cristina Kirchner en Parque Norte…
Voy a dilucidar algunos puntos del discurso de Cristina Kirchner en Parque Norte, luego del anterior que logro cacerolazos en todo el pais junto a endurecimientos en en sector del campo.
Despues de escucharlo, no entendi como la gente no salio a sacar…
[...] lecturas provenientes de medios no tradicionales, como para seguir discutiendo el asunto: Rebelion, Tapera, Fabio, y El criador de gorilas. Sobre las supuestas “manifestaciones espontáneas” de [...]
Gobierno, campo y un modelo basado en la desigualdad — Hablemos de Historia added these pithy words on Apr 08 08 at 12:47 am¿Quieren escuchar el increíble diálogo entre Fernando Peña y Luis D’Elía en El Parquímetro?
El audio dura 1 minuto y pico.
Escuchalo en el blog Cynega: http://www.cynega.com.ar/
¡Saludos!
ma per qué no se arman una comunidad tipo anillo, rejuntando a todos los vinculados, publicando sus feeds?
es cierto lo que decís entre Ramble Tamble y La Barbarie hay un séquito de comentadores, con o sin blogs que tienen mucho para aportar entre consenso y discordia.
yo les puedo dar una mano técnica (articulada, jeje) pero que la normativa y la ética la ponga otro, por favor.
saludos y como siempre la nota impecable.
sigamos leyendo.
Aydesa: parece que lo están haciendo en Artepolitica.com. Una iniciativa de muchos de los que comentan en los blogs citados. Es una buena idea.