post cruzado desde Clionauta

La revista Public Culture aborda en su número 20 (invierno de 2008) este asunto: “The Public Life of History”. Estos son los autores participantes Achille Mbembe (Passages to Freedom: The Politics of Racial Reconciliation in South Africa), Faisal Devji (Red Mosque), George Chauncey (How History Mattered: Sodomy Law and Marriage Reform in the United States), Claudio Lomnitz (Narrating the Neoliberal Moment: History, Journalism, Historicity), Neeladri Bhattacharya (Predicaments of Secular Histories), Bain Attwood (In the Age of Testimony: The Stolen Generations Narrative, “Distance,” and Public History), Miranda Johnson (Making History Public: Indigenous Claims to Settler States), Deborah Posel (History as Confession: The Case of the South African Truth and Reconciliation Commission) y, como extraordinario colofón, Dipesh Chakrabarty (The Public Life of History: An Argument out of India).
Public Culture
Sólo un par de acotaciones. En primer lugar, decir que la revista toma como excusa y pórtico un congreso de de 2005, organizado por Bain Attwood y Dipesh Chakrabarty en el Centre for Cross-Cultural Research de la Australian National University. Se trataba de discutir los efectos productivos que la política contemporánea tiene sobre el reconocimiento de la práctica histórica. Así pues, estos ensayos son una selección de los trabajos presentados entonces y madurados dieciocho meses después en otro seminario celebrado en la Columbia University. Más concretamente, el motivo del encuentro era la formulación de Dipesh Chakrabarty del concepto de “herida histórica” (historical wound), una idea que Charles Taylor había remitido a la ausencia de reconocimiento sobre determinadas víctimas en una sociedad multicultural, lo cual hace del pasado no sólo el lugar en el que está el origen, sino el momento al que apelamos en el presente para deshacer el entuerto. Esta política del reconocimiento va paralela a los procesos de descolonización y se intensifica con el tiempo por todas partes, con los consiguientes efectos en el terreno de la investigación, lo cual acaba oponiendo a la historia como práctica y a la disciplina como discurso público, o al menos acaba creando ciertas ambivalencias. Como siempre, en el trasfondo está la dicotomía entre memoria e historia.
Finalmente, señalar que la mayoría de los autores son conocidos y que, entre ellos está Achille Mbembe, del cual se publica una interesante entrevista en el último número de la revistas Pasajes de pensamiento contemporáneo.