Existen los impostores académicos dice Mario Bunge en una nota de opinión que publicó La Nación con el título de “La simulación de la lucha por la cátedra”. En efecto, el autor sostiene que en su larga carrera universitaria ha conocido a muchos simuladores universitarios. Dice el físico que los hay de dos tipos: los que simulan a sabiendas (especie de farsantes), y los tontos e ignorantes que no tienen idea de serlo. Unos y otros ocupan espacios en las cátedras, dirigen departamentos o investigan. Aprovecha Bunge para dar un ejemplo de cada especie, y, como era esperable, recalca el caso de un físico afiliado al peronismo “designado director del Instituto de Física de la Universidad Nacional de La Plata (rebautizada Eva Perón). De la noche a la mañana, el minúsculo personaje se transformó en un energúmeno que gritaba a sus colegas y tomaba decisiones absurdas”.
Mario Bunge se introduce en la problemática a partir de un trabajo pionero: La simulación en la lucha por la vida. No obstante el físico, epistemólogo, filósofo y ensayista le adjudica la obra a José María Ramos Mejía, cuando quizá hasta algún farsante o ignorante académico sabe que fue escrita por José Ingenieros.
Ja! Impresionante!
saludos
inteligente pero muy bocón ese Bunge
Una vez leí que despotricaba en el mismo tono contra Foucault tachandolo de farsante y charlatán, en un acto-reflejo que evitaba poner en evidencia su ignorancia respecto a la obra del pensaor francés. Comparto acá el fragmento sólo para ponerle pimienta al asunto:
-Hay un texto de Foucault…
MB- ¿ De quién?
-De Foucault
MB- Ay…, por favor, hablemos en serio.
-Él hace una distinción entre el intelectual específico y el intelectual universal…
MB- No me interesa discutir sobre Foucault, es un charlatán. Es una pérdida de tiempo. ¿Por qué no leen a gente seria?
-La referencia a Foucault era simplemente para preguntarle acerca del rol de los intelectuales hoy en día.
MB- El primer rol es buscar la verdad. El segundo es difundirla. Es decir, investigar y enseñar. Si no investigan auténticamente y si lo que enseñan son pavadas, entonces no son intelectuales, son farsantes.
-¿Qué opina de los intelectuales en las ciencias sociales?
MB- Dentro de los estudios sociales hay gente seria y hay charlatanes como Derridá, Foucault, Habermas, Castells, entre muchos otros. Ellos hablan y hablan, pero nunca hacen investigación empírica, y no digamos teórica. No es gente seria. Además, son casi todos irracionalistas, anticientíficos. Por ejemplo, Habermas es hermeneútico, todo lo contrario a la ciencia.
-¿Qué opina de la posmodernidad?
MB- Es irracionalismo. Es la tentativa de volver a la época anterior a la Ilustración.
-¿Y por qué cree que tiene bastante eco?
MB- Porque es fácil. Es mucho más fácil denostar contra la razón que afilarla y usarla. Es el camino de los haraganes. Creo que hay que ser pre – posmodernos. Hay que volver al siglo XVIII, es decir a la Ilustración
En fin, sería poco decir que Bunge dice todas estas cosas porque está viejito: además de ello, las dice sistemáticamente con el cinismo de no haber leído a los autores que critica, en función de cumplir de cajón con su anquilosada y burocrática función de centinela de la ciencia: los autores que critica son pensadores que de algún modo un otro han podido arrojar en su obra cierta sospecha contra las instituciones y en conjunto, cuestionar la autonomía del campo de la ciencia: lo de Bunge es una simple toma de postura que apela a su investidura de científico reconocido para descalificar la penetración que la filosofía ha hecho en los últimos años al campo de la ciencia, una penetración que cuestiona la jerarquía que la ciencia se ha adjudicado sobre las demás ciencias, sobre todo, las ciencias sociales . En fin, es un tema que ya da un poco de cansina elaborar, sin embargo, hay que dejar claro que este rechazo y descalificación en bloque de la obra y pensamiento de estos autores es la puta y llana rajatabla de una falacia ad hominen que termina por volcarse sobre el propio Bunge, cumpliendo el adagio que reza que el verdadero charlantán es siempre quien cae por su propia boca justo al acusar a otros de charlatanería.
Por cierto, el articulo completo se puede leer aquí:
http://www.elsantafesino.com/2001/06/02/182
Vaya!! De pronto leo que escribí “puta y llana rajatabla” cuando quería decir “pura y llana” como usualmente se dice :-P Quisiera adjudicar tal errata a un desacierto dígito al teclear acostado en mi lap-top, sin embargo, dado que no quedó tan mal y terminó por resonar bastante bien, diré tan sólo que fue un lapsus afortunatus :-D
saludos
Conversación en Tapera « Naxos
[...] El simulador académico [...]
José María Ramos Mejía, José Ingenieros o José Fin?
Pajas en ojos chuecos « el fantasma
[...] Pajas en ojos chuecos Los Tapera han perdido la paciencia, como los Apaches, los Bardamus, o como yo, que carezco de ella desde tiempo inmemorial (a veces creo que nací sin ella). Porque uno se enerva con esa gente provocadora de reacciones, más aún desde la soberbia anamorfa: Mario Bunge, en este caso. [...]
Conversación en Tapera «
[...] El simulador académico [...]
muy buena información. Los clases de inglés gratis y de cualquier otra materia son de mucha utilidad
Es probable que Bunge haya querido referirse al libro Los simuladores del talento que sí escribió Ramos Mejías. Para quienes conocemos la obra de Bunge se trata de un yerro notable por lo excepcional. Sin embargo, resulta paradójico que una equivocación al fin y al cabo erudita respecto de un dato inspire cometarios negativos en aparentes y empeñosos estudiosos de Foucault como el comentarista Naxos. Hasta donde yo sé, el intento de Foucault y cia. por “penetrar en el campo la ciencia” y deconstruir (¿así se dice?) su “burocrática y anquilosada función de centinela” conlleva, precisamente, la tarea de relevarnos del pesado y absurdo yugo que implica la creencia en una realidad exterior y objetiva, con sus correspondientes datos. Pero si resulta asombroso leer que un posmoderno se preocupa por los datos, más nos asombra Naxos cuando acusa a Bunge de incurrir en una falacia. ‘Falacia’ es un concepto elemental de Lógica, que supone otros como verdad y validez. Para la tradición en la que se inscribe Foucault, la lógica es un instrumento de dominación que nuestras pobres mentes, enredadas como están en una maraña de prácticas institucionales oscuramente admitidas, no tienen más remedios que acatar. Sin embargo, Naxos no tiene el menor escrúpulo en utilizar la más rancia lógica para criticar a Bunge. Una crítica a Bunge que da por verdaderos, precisamente, los supuestos filosóficos del propio Bunge, a saber, el realismo y el racionalismo.