Were There Blog Enough and Time

Were There Blog Enough and Time

En las puertas del siglo XXI, internet dio a luz a una nueva forma de comunicación, el weblog o “blog”. Un blog es un típico diario mantenido online, donde resulta accesible para otros lectores. Al comienzo de 1999, se sabía de la existencia de cerca de dos docenas de blogs. Era un mundo íntimo, en el que cualquier blogger podía saber de los otros. Pero durante ese año fue puesta a disposición la primera herramienta gratuita del tipo cree-su-propio-blog; y el número de bloggers aumentó a cientos.(1)
Los blogs adoptan una variedad de formas, desde diarios personales escritos día a día a listas de ensayos ocasionales. Algunos surgen de esfuerzos individuales exclusivamente; otros son emprendimientos colectivos o grupos de blogs. Algunos están hechos de forma anónima o bajo seudónimos; en otros los autores utilizan sus propios nombres. Algunos habilitan comentarios de los lectores en respuesta de lo que éstos leen; otros no lo hacen. Los blogs hechos por académicos conforman sólo una pequeña parte del mundo de los blogs o blogósfera, que algunas estiman que incluye más de 5 millones de blogs, aunque el número cambia constantemente y nadie lo sabe a ciencia cierta debido a que la tasa de desgaste es también alta. Sin embargo, por ahora los blogs académicos incluyen algunos de intelectuales reconocidos de algo perfil, como el de Michael Berube de la Penn State University, y el de Richard Posner, de la Universidad de Chicago.
A mediados de noviembre de 1999, Kevin C. Murphy de 25 años fue probablemente el primer (futuro) historiador que comenzó un blog. Él era por entonces ayudante de James Carville, consejero político del Presidente Clinton, y actualmente es un graduado orientado a la historia política americana del siglo XX, en la Universidad de Columbia. Pese a su juventud, el temprano lanzamiento de su Ghost in the Machine le granjeó el honor de ser el patriarca de los historiadores bloggers.
En la historia de la blogósfera, noviembre de 1999 es historia antigua. En efecto, Timothy Burke de Swarthmore archiva todo lo anterior a diciembre de 2003 de su blog, Easily Distracted, como “blog antiguo”. Esto ni significa que los historiadores que escriben en un blog se hallen aplastados por cierto “presentismo”, sino que la forma misma es muy nueva y fluida.
Dos años atrás, cuando por primera vez escribí en un blog, los bloggers historiadores tenían una conciencia vaga de la existencia de los demás. Unos pocos de nosotros, como el historiador y periodista Eric Alterman y Josh Marshall tenían una audiencia considerable. Como nuestro número crecía y nosotros lentamente nos encontrábamos unos con otros, el seminario virtual de enseñanza y aprendizaje mutuos construyó un sentido de comunidad. En septiembre de 2004, el grupo de blogs denominado Cliopatria, de History News Network –blog al cual pertenezco-, creó una lista o “blogroll” de todos los blogs de historia conocidos.
Hasta el momento hemos encontrado cerca de 145 de ellos, incluyendo blogs en alemán, finés, francés y portugués. Puesto que 2003 es “historia antigua”, que el anonimato es posible y que el desgaste es algo fuerte entre los bloggers, entre los bloggers historiadores existen algunas legendarias figuras. La primera de todas es Invisible Adjunt. Esta instigante y joven historiadora, quien nos contó los modos en los que fue marginada como profesora adjunta, mantuvo divertidas conversaciones acerca de distintos temas entre febrero de 2003 y agosto de 2004. Con asombrosa rapidez se hizo de una gran audiencia entre los académicos, acaso especialmente entre las mujeres, pero también entre hombres que meditaban sobre sus carreras académicas o entre quienes ya tenían experiencia en el duro mercado de trabajo. Y un día de Agosto, triste para todos quienes admiramos su trabajo, Invisble Adjunct le dijo adiós al mercado de historia, colgó su teclado, y se preparó para entrar a la escuela de leyes.(2) Los departamentos de historia perdieron la oportunidad de concertar una cita de rara calidad, pero nosotros anticipamos una segunda venida de IA en el encuentro de la AHA el próximo año, donde participará en un panel de discusión sobre blogs de historia.
Las historiadoras bloggers tal vez se inclinan más que los hombres a postear anónimamente o por medio de seudónimos. Mis colegas en Cliopatria, Hala Fattah y Sharon Howard son buenos ejemplos. Nacida en Bagdad, Fattah enseñó e investigó problemáticas vinculadas a los estudios sobre oriente próximo en los Estados Unidos, antes de retornar a Oriente Medio, más precisamente a Amman, desde donde postea con nosotros. Antes de unísernos, Fattah posteó sus preciosos ensayos en Askari Street, llamado así por la calle de Bagdad en la que creció.
Sharon Howard, una especialista en historia moderna británica, cursa actualmente un postdoc en la Universidad de Gales. Como muchos historiadores que bloguean, su trabajo en la red comenzó en un sitio web, en su caso Early Modern Resources, al cual asoció luego su propio blog, Early Modern Notes. Tanto el sitio web como el blog se caracterizan por su extraordinario ingenio y su generosidad al compartir su expertise.
Historiadores talentosos y con una amplia variedad de intereses están actualmente blogueando. Juan Cole, de la Universidad de Michigan, bloguea en Informed Comment sobre temas de Oriente Medio. David Beito, de la Universidad de Alabama, dirige el blog de un grupo libertario llamado Liberty & Power. El blog del historiador Jon Wiener, de la Universidad de California en Irvine, ilustra el cronograma de su programa de radio; y Deborah Lipstadt, de Emory, promueve su último libro en History on Trial. Como Sharon Howard, el premiado especialista en historia militar de la Universidad de Ohio, Mark Grimsley posee un blog en conjunción con su sitio web: War Historian.org. El título de su blog, Blog Them Out of the Stone Age, anuncia sus intenciones de transformar la historia militar tradicional. Grimsley reclama nuestra atención al yuxtaponer fotografías de Che Guevara y Robert E. Lee a la cabeza de su sitio y al sostener con posts fascinantes que imaginan la historia militar poscolonial, exploran la Guerra Civil contrafacualmente y discuten francamente la lucha profesional por el ascenso académico. Su forma de bloguear es además infecciosa, al igual que la de uno de sus estudiantes de grado, quien ha lanzado Classical Archaeologist.
La población es claramente joven en un mundo en el que un graduado de 30 años es viejo, una ingresante de Derecho que dejó el mercado de trabajo de historia es legendaria, y una estudiante de los últimos años hace arqueología clásica. Cuando me uní a ellos a veces me sentía por momentos viejo y romo. Pero entonces aprendí mucho de jóvenes maestros, a menudo graduados o en cursantes de postdocs: Manan Ahmed, un nativo de Pakistán y graduado de la Universidad de Chicago, quien bloguea bajo el nombre de Sepoy en Chapati Mystery, me enseñó acerca de la historia y las culturas del sur de Asia; Rob MacDougall, un canadiense de un postdoc en la Academia Americana de Artes y Ciencias de Cambridge, posteó en Roblog sus notables escritos sobre la historia de empresas e historia de la tecnología en América, y aprendí de ellos además de compartir su amor por los robots; aprendí de Caleb McDaniel, un joven texano en la Universidad John Hopkins que postea en Mode for Caleb, acerca del jazz y acerca del abolicionismo transatlántico –tema sobre el que escribió ensayos extraordinarios-.
Aprendí acerca de la vida de los estudiantes en Harvard y sobre religion y racismo durante el siglo XVII en la zona de Chesapeake Bay leyendo a Rebecca Goetz en (a)musings of a grad student; y Esther MacCallum-Stewart, posgraduada en la universidad inglesa de Sussex, que escribe en Break of Day in the Trenches, me enseñó acerca del impacto cultural que produjo la primera guerra mundial. MacCallum-Stewart, Paula Petrik de la Univeridad de George Mason, y Kelly Woestman de la Universidad del Estado de Pittsburgh –quien bloguea en Kelly in Kansas- son pioneras en el uso de blogs como una herramienta para la enseñanza de la historia.(3)
Y por qué lo hacen, tal vez se pregunten. Mi colega en Cliopatria, Tim Burke (quien también postea sus reflexivos textos en su propio blog, Easily Distracted), recientemente ofreció cinco razones:
* Porque quiero introducir algunas ideas e influencias inesperadas en mi trabajo intelectual y académico. Quiero desestabilizar la demasiada domesticada y a menudo hermética forma de pensamiento que sobreviene con la especialización académica. Quiero introducir un mutational vector en mi labor intelectual.
* Porque quiero un lugar para publicar pequeños escritos, escritos impares, escritos residuales, especulaciones perezosas, hipótesis a medio desarrollar. Quiero un lugar para publicar todas las cosas que pienso tienen un valor pero no el suficiente como para poseer legitimidad académica. Quiero una oportunidad para adentrarme en nuevas áreas de especialización, de reducido nivel de intensidad y formalidad.
* Porque quiero encontrar las maneras de traducir mi trabajo académico en una conversación con un público más amplio. Muchos de mis escritos sobre Iraq, por ejemplo, son elaboraciones a partir de mis escritos más eruditos de mi actual investigación, son, verdaderamente, traducciones de mi compromiso académico con la historiografía sobre imperialismo.
* Porque quiero pensar un modelo para mí mismo y para otros sobre cómo deberíamos comportarnos en una ideal esfera pública democrática. Quiero figurarme cómo debemos comportarnos responsable pero también generosamente; cómo sacar lo mejor de mi naturaleza comunicativa.
* Porque soy un chismoso compulsivo.(4)

Los cinco puntos de Burke deben divertir a sus colegas en Swarthmore como a los colegas virtuales del ciberespacio, porque suena muy bien el modelo que plantean acerca de “cómo debería ser nuestra conducta en una idealizada y democrática esfera pública”.
Pero los cinco puntos de Burke recupera preguntas que pueden escucharse acerca de bloguear: ¿es respetable? Tal vez no, pero como metodista, yo recuerdo la explicación de John Wesley acerca de por qué debía él salir a las minas y los campos de Inglaterra a predicar el evangelio: “He resuelto ser más pedestre” dijo. Como Wesley, los bloggers son ocasionalmente tildados de diletantes. Pero piensen cuando tiempo atrás eran jóvenes y descubrieron su apasionado interés por la historia. Piensen cuando su idealismo les decía que, si podían permitírselo, enseñaran cuanto pudieran aún si no recibían paga a cambio. No recibía paga cuando fundé Cliopatria, cuando el blog tuvo su primer lector proveniente de Nepal, pero el dinero no puede comprar esa emoción. Estoy aquí, sentado sobre un blog desde Atlanta, y en la otra punta del blog está mi estudiante, en algún lugar de las tierras de Nepal. Increíble.

—Ralph Luker es el fundador y blogmeister de Cliopatria.

Notas:
Notas

  1. Rebecca Blood, "Weblogs: A History and Perspective," Rebecca's Pocket, Septiembre 7, 2000; Enero 7, 2005.[]
  2. Scott Smallwood, "Disappearing Act: The Invisible Adjunct Shuts Down Her Popular Weblog and Says Goodbye to Academe," Chronicle of Higher Education, Abril 30, 2004, A10–11.[]
  3. Austin Lingerfelt, "The Classroom Blog: A Moment for Literacy, A Moment for Giving Pause", Essence Renewed, Diciembre 12, 2004; y Shola Adenekan, "Academics Give Lessons on Blogs", BBC News, Enero 23, 2005.Con diversos resultados, Eszter Hargittai de la Universidad de Northwestern, Steven D. Krause de la Universidad de Michigan del Este, y Charles Tryon de la estatal de Georgia, quienes hicieron sus estudios en comunicación, sociología, y literatura respectivamente, mantienen blogs como parte de su trabajo en los cursos. Véase: Hargittai's Internet & Society Course Blog; Krause, "When Blogging Goes Bad", Kairos, 9.1; y de Tryon, Writing to the Moment y Rhetoric and Democracy.[]
  4. Timothy Burke, "Burke's Home for Imaginary Friends", Easily Distracted, Enero 26, 2005.[]

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