digital history

The programming historian 2

Un segundo tutorial para enseñarle a programar python a historiador*s y aledaños. La increíble potencia que paso tras paso revela el lenguaje contrasta con la remotas chances de usarlo en una investigación; pero eso sólo le importa a las mentes que todavían creen que primero está la creencia y después la hostia, no?
En definitiva, un muy buen recurso en busca de cursantes:
http://programminghistorian.org

Las humanidades digitales en 2008 (3)

Post cruzado desde Clionauta

Tras la primera y la segunda, Lisa Spiro examina en esta última entrega la evolución de la investigación en las humanidades digitales.

1) Retos y oportunidades de la investigación
¿Cuáles son algunos de los principales desafíos? Destacados especialistas abordaron esta cuestión cuando la NEH y CLIR convocaron un taller sobre Promoting Digital Scholarship: Formulating Research Challenges In the Humanities, Social Sciences and Computation. Antes del seminario, seis especialistas de diversas areas escribieron breves reseñas sobre sus respectivos campos y sobre las formas en las que la tecnología de la información podría ayudarles. Los ensayos promueven la conversación y la colaboración interdisciplinarias, y además son amenos.
Veamos algunas conclusiones:
1. Global Humanistic Studies: Both Caroline Levander y Greg Crane, Alison Babeu, David Bamman, Lisa Cerrato, y Rashmi Singhal pregonan una especie de estudios humanísticos globales, ya sea concibiendo los American studies desde una perspectiva hemisférica o volviendo a examinar las guerras médicas desde el punto de vista persa. Los académicos que trabajan en este campo se enfrentan a importantes desafíos, tales como la necesidad de leer textos en varios idiomas y comprender múltiples contextos culturales. Las nuevas tecnologías prometen ayudarnos a abordar estos problemas. Por ejemplo, las herramientas de traducción y de apoyo a la lectura pueden ayudar a dar sentido a obras que de otra forma serían inaccesibles; las herramientas de visualización pueden permitir que los investigadores "exploren el dinamismo espacial y temporal"; el trabajo colaborativo permite compartir las tareas, y las ideas, enfocando un complejo problema de investigación desde múltiples perspectivas. Además, favorecer las bases de datos de acceso libre permitirá identificar más fácilmente y construir un trabajo relevante. Para Greg Crane, por ejemplo, "al vincular automáticamente la flexión de las palabras en un texto para el análisis lingüístico y las entradas de un diccionario, permitimos a los lectores que dediquen más tiempo a pensar en el texto que fue posible a través de los diccionarios impresos". Véase un ejemplo del campo de la historia:Global Middle Ages.

2. ¿Qué habilidades necesitan los estudiosos de humanidades? Doug Oard sugiere que las humanidades deberían colaborar con los científicos para definir y abordar los problemas y retos, de modo que el desarrollo de nuevas tecnologías se base en necesidades académicas reales . En última instancia, "los estudiosos de las humanidades van a necesitar aprender un poco de teoría de la probabilidad" a fin de comprender la exactitud de los métodos para el procesamiento automático de datos, la "ciencia del tal vez." ¿De qué manera la teoría de la probabilidad se conjuga con las tradiciones humanistas de la ambigüedad y la interpretación ? Y ¿cómo aprenderemos estas habilidades?
Según el simposio, entre los principales retos para la investigación de las humanidades digitales se incluyen:
1. “Scale and the poverty of abundance”: el desarrollo de herramientas y métodos para hacer frente al aluvión de datos, incluyendo la minería y análisis de textos, visualización, gestión de datos y de almacenamiento, y la sostenibilidad.

2. Representar el tiempo y el espacio: entender la forma de apoyar el análisis geo-temporal y permitir que el análisis esté documentado, se preserve y reproduzca.
3. Redes sociales y economía de la atención: la comprensión de los comportamientos de la investigación en línea, análisis de corpus textuales a partir de estas conductas (por ejemplo, redes de citas)
4. El establecimiento de una infraestructura de investigación que facilite el acceso, la colaboración interdisciplinaria y la sostenibilidad. Como preguntó un participante, "¿cuál es el Protein Data Bank de las humanidades? "

2) High performance computing: visualización, modelado, minería de textos
¿Cuáles son algunas de las más prometedoras áreas de investigación en las humanidades digitales? En cierto sentido, los tres últimos ganadores de la NEH/DOE’s High Performance Computing Initiative definen tres principales áreas y demuestran cómo la informática puede abrir nuevos enfoques en la investigación humanística.

* Minería y análisis de textos: Para su proyecto de "Large-Scale Learning and the Automatic Analysis of Historical Texts", la Perseus Digital Library de la Tufts University examina cómo las palabras latinas y griegas han cambiado con el tiempo mediante la comparación de la estructura lingüística de textos clásicos con obras escritas en los últimos 2000 años. En el comunicado de prensa que anunciaba los ganadores, David Bamman, investigador de lingüística computacional del Perseus Project, señaló que el "high performance computing nos permite hacer preguntas a una escala que no hemos sido capaces de plantearnos antes . Seremos capaces de seguir los cambios del griego desde la época de Homero a la Edad Media. Vamos a ser capaces de comparar las obras de John Milton en el siglo XVII con las de Virgilio, que fueron escritas en torno al cambio de milenio, y tratar de encontrar automáticamente los lugares en donde El Paraíso perdido alude a la Eneida, aunque una esté escrita en inglés y otra en latín".

* Modelado 3D: Para su “High Performance Computing for Processing and Analysis of Digitized 3-D Models of Cultural Heritage” project, el Institute for Advanced Technology in the Humanities de la University of Virginia reprocesa los datos existentes para crear modelos 3D culturalmente significativos de diversos artefactos y de arquitectura. Por ejemplo, el IATH espera volver a recomponer fragmentos del antiguo arte griego y romano.
* Visualización y análisis cultural: el proyecto Visualizing Patterns in Databases of Cultural Images and Video, de la University of California-San Diego, estudia la cultura contemporánea, analizando imágenes, pinturas, fotografía profesional, diseño gráfico, fotos generadas por usuarios, así como decenas de miles de videos, películas, animaciones, videos musicales de anime y videos caseros. En última instancia, el proyecto producirá una visualización detallada de los fenómenos culturales.

Por supuesto, hay más cosas en el campo de las humanidades digitales. Por ejemplo, el listado ofrecido en la conferencia celebrada en Chicago sobre Digital Humanities and Computer Science o lo que se contiene en el Digital Humanities 2008 Book of Abstracts.

Quedan preguntas del tipo de: ¿Cómo reconstruir manuscritos antiguos dañados? ¿Cómo archivar las performances de danza? ¿Por qué la comunidad de las humanidades digitales enfatiza las herramientas en lugar de hacer hincapié en los servicios?

3) Sobre el método
A medida que crecen las humanidades digitales, se dedica mucha atención al desarrollo de metodologías de investigación. En su “Sunset for Ideology, Sunrise for Methodology?”, Tom Scheinfeldt sugiere que las humanidades académicas están empezando a inclinarse hacia la metodología, que estamos entrando en una "nueva fase que no estará dominada por las ideas, sino una vez más por la organización de actividades, tanto en términos de organizar los conocimientos como de organizarnos a nosotros mismos y a nuestro trabajo ".

Ejemplos de métodos elaborados y / o aplicados por los investigadores de las humanidades digitales? En el “Meaning and mining: the impact of implicit assumptions in data mining for the humanities” Bradley Pasanek y D. Sculley abordan los problemas metodológicos que plantea la minería de datos en las humanidades, señalando que la crítica literaria debe elaborar normas para tratar estas bases de datos.

4) Los estudios literarios digitales
Diferentes enfoques metodológicos para el estudio literario se discuten en Companion to Digital Literary Studies (DLS), editado por Susan Schreibman y Ray Siemens, que fue liberado de forma gratuita en el otoño de 2008. Hay que agradecérselo a Blackwell, que ofrece además A Companion to Digital Humanities. El libro incluye ensayos como “Reading digital literature: surface, data, interaction, and expressive processing” de Noah Wardrip-Fruin, “The Virtual Codex from page space to e-space” de Johanna Drucker, “Algorithmic criticism” by Steve Ramsay, and “Knowing true things by what their mockeries be: modelling in the humanities” de Willard McCarty. También proporciona una annotated bibliography a cargo de Tanya Clement y Gretchen Gueguen

5) El oficio de historiador: History Appliances
Para Spiro, aquí podemos encontrar lo mejor, lo más innovador, lo más inesperado. Y es el trabajo de Bill Turkel, que está estudiando la fabricación humanista. Turkel está trabajando en la “materialization”, dando una forma física de representación digital. Turkel señala varios motivos por los que los estudiosos de las humanidades deben experimentar con la fabricación, como DaVinci, conectando la mente y la mano para darle forma física a una idea; estudiar el pasado recreando objetos históricos (fósiles, artefactos, etc) que se pueden tocar, girar, analizar, estudiar "la historia tactual", una experiencia sensual del pasado, creando y criticando.
Turkel y su equipo trabajan en diversos dispositivos, de algunos de los cuales ha hablado en su blog, “Digital History Hacks”, aunque ahora lo tiene paralizado para dedicarse más intensamente a esos otros intereses.

Las humanidades digitales en 2008 (2)

Post cruzado desde Clionauta
[<--- viene de la primera parte]

Comunidad académica y código abierto

El acceso abierto es algo bueno, algo que permite rastrear información y reutilizarla, promoviendo el intercambio de ideas, y garantiza el acceso del público a la investigación que los contribuyentes a menudo ayudan a costear. Además, como sostiene Dan Cohen, los académicos se benefician del acceso abierto a su trabajo, pues aumenta su propia visibilidad: “En un mundo en el que tenemos acceso instantáneo a miles de millones de documentos en línea, ¿por qué habríamos de preferir que el artículo o libro que tanto nos ha costado exista sólo en papel o sea de pago? Éste es un camino seguro a la invisibilidad en la era digital”. Por tanto, algunos académicos están adoptando la social scholarship, que promueve la apertura, la colaboración y el intercambio de investigaciones. Este año hemos contemplado algunos desarrollos positivos en el acceso abierto y la comunicación académica, tales como la aplicación de la norma de la NIH, la decisión de la Harvard’s Faculty of Arts & Science’s de adoptar el acceso abierto (seguido por la Harvard Law), y el lanzamiento de la Open Humanities Press. Pero también hubo algunos acontecimientos preocupantes (el intento de revocar el mandato del NIH, el juicio de EndNote contra Zotero) y algunos más confusos (el acuerdo en torno a Google Books). En la segunda parte de mi resumen sobre las humanidades digitales, voy a centrarme en el paisaje de la comunicación académica, discutiendo sobre el acceso abierto al material educativo, los nuevos modelos de publicación, el acuerdo en torno a Google Books y los obstáculos culturales a la publicación digital.

El código abierto crece y encuentra resistencia

En diciembre de 2007, la NIH Public Access Policy se convirtió en ley, fijando que toda investigación financiada por los NIH se depositará en PubMed Central pasado un año de su publicación. El mandato se puso en práctica, de modo que casi 3000 nuevos textos biomédicos han sido depositados cada mes en PubMed Central . Ahora John Conyers ha presentado un proyecto de ley para revocar el mandato de los NIH y prohibir que otras agencias federales apliquen políticas similares. Este proyecto de ley niega el acceso público a la investigación que financia y ahoga la innovación y los descubrimientos científicos. Según Elias Zerhouni, ex director de los NIH, no hay pruebas de que la norma perjudique a los editores, sino que maximiza el retorno público de la inversión en la financiación de la investigación científica. Hay una campaña contra el Conyers Bill’s entre los contribuyentes norteamericanos:

http://www.taxpayeraccess.org/action/HR801-09-0211.html.

¿Humanidades abiertas?

¿Por qué las humanidades han ido a la zaga de las ciencias en la adopción de un acceso abierto? Gary Hall señala varias diferencias entre ciencias y humanidades: la ciencia obtiene mayor financiación y pone más énfasis en la difusión rápida de la información, mientras en las humanidades hay una “percepción negativa del medio digital.” Pero Hall ha ayudado a cambiar esa percepción, colaborando en Open Humanities Press (OHP) y publicando “Digitize This Book”. Presentándose a sí misma como “una publicación colectiva e internacional de libre acceso sobre teoría crítica y cultural”, OHP selecciona revistas para su inclusión en el colectivo según su adhesión a los estándares de publicación, de acceso abierto, de diseño, técnicos y de mejores prácticas de redacción. Destacados académicos, como Jonathan Culler, Stephen Greenblatt y Jerome McGann aparecen como miembros de la junta directiva del Open Humanidades Press, dando más prestigio y credibilidad académica. En una charla dada en la UC Irvine la pasada primavera, Sigi Jöttkandt, co-fundador de OHP, refutó la hipótesis de que el acceso abierto signifique “una especie de apertura a cualquier publicación libre” y no textos de alta calidad revisados por pares. Jöttkandt sostuvo que el acceso abierto debería ser fundamental para las humanidades digitales: “siempre y cuando los materiales primarios y secundarios con los que estas herramientas funcionan permanezcan encerrados en espacios protegidos, las Humanidades Digitales no podrán cumplir con la verdadera promesa de innovación contenida en el medio digital”. Cabe señalar que muchos recursos de las humanidades digitales están disponibles como acceso abierto, incluidas la Digital Humanities Quarterly, el Rossetti Archive y los proyectos desarrollados por el CHNM; muchos otros pueden no ser explícitamente de acceso abierto, pero permiten que la información esté disponible de forma gratuita .

En “ANTHROPOLOGY OF/IN CIRCULATION: The Future of Open Access and Scholarly Societies,” Christopher Kelty, Michael M. J. Fischer, Alex “Rex” Golub, Jason Baird Jackson, Kimberly Christen y Michael F. Brown entablan un amplio debate sobre el acceso abierto en la antropología, promovido en parte por la American Anthropological Association y la decisión de trasladar sus publicaciones a Wiley Blackwell. Esta rica conversación explora diferentes modelos de acceso abierto, el papel de las sociedades en la publicación académica, la creación de comunidades en torno a problemas de investigación, la reutilización y remezcla de contenidos académicos, la economía de la edición, la conexión entre la reputación académica y acceso de los lectores a las publicaciones, el cómo hacer los contenidos accesibles a las comunidades de origen, y mucho más. Como señala Kelty, “el futuro de la innovación académica no sólo está en la AAA (American Anthropological Association) y sus revistas, sino en las estructuras que construimos y que permiten que nuestra investigación circule e intractúe de formas totalmente nuevas”. Kelty (que , por desgracia, fue tentado por la UCLA y dejó Rice) está estudiando la forma de hacer que lo académico sea más abierto e interactivo. Se puede comprar una copia impresa de Two Bits, su nuevo libro sobre el movimiento de software libre publicado por Duke UP; leer (gratis) una versión en PDF del libro, comentarlo sobre la versión CommentPress o descargar y remezclar el código HTML. En Two Bits at Six Months, Kelty observó, “Duke está obteniento tanto o tan poco dinero como obtiene con otros libros semejantes, pero yo estoy recibiendo mucho más del acceso abierto de lo que podría obtener de otra manera”. El proyecto ha hecho más visible a Kelty como especialista, lo que ha supuesto más atención de los medios, más invitaciones para dar conferencias, para escribir, etc

Nuevos modelos de comunicación académica, y continúa la resistencia

¿En qué medida los nuevos modelos emergentes de publicación como los de Internet permiten una rápida y barata distribución de la información, la incorporación de los elementos multimedia en las publicaciones y la colaboración en red? Para averiguarlo, The ARL/ Ithaka New Model Publications Study realiza un “barrido organizado” de las nuevas publicaciones, como blogs, ejournals y nudos (hubs) de investigación. ARL reclutó 301 bibliotecarios voluntarios de 46 colegios y universidades para entrevistar a profesores sobre las nuevos modelos de publicaciones que utilizan. (He participado parcialmente, entrevistando a un miembro del cuerpo docente en Rice.) Según el informe, existen ejemplos de nuevos modelos de publicaciones en todas las disciplinas, aunque los científicos tienen más probabilidades de utilizar los repositorios de pre-publicaciones, mientras que los especialistas en humanidades participan más frecuentemente en foros de discusión. El estudio identifica ocho tipos principales de recursos académicos:

* E-revistas
* Reseñas
* Preprints y documentos de trabajo
* Enciclopedias, diccionarios, y contenidos anotados
* Datos
* Blogs
* Foros de debate
* Nudos (hubs) de profesionales y académicos

Estas categorías proporcionan una especie de manual abreviado para identificar diferentes tipos del nuevo modelo de publicaciones . Quisiera añadir un par de categorías, como el comentario colaborativo o las reseñas peer-to-peer (por ejemplo los proyectos que utilizan CommentPress); wikis académicas como OpenWetWare que permiten el intercambio de información académica y portales de investigación como NINES (que tal vez deberían ser considerados como un hub). El informe incluye algunos ejemplos fascinantes de publicaciones innovadoras, sobre todo de ejournals, pero ARL ofrece breves descripciones de 206 recursos que considera "trabajos académicos originales" a través de una base de datos pública.

Mi ejemplo favorito de nuevo modelo de publicación es eBird, un proyecto iniciado por el Cornell Lab of Ornithology y la Audobon Society, que ofrece un listado de aficionados y profesionales amantes de los pájaros que recolectan datos sobre la observación de aves. Los científicos utilizan estos datos para entender la “distribución y abundancia de aves”. Me pregunto si una investigación colaborativa semejante puede ser planteada para, por ejemplo, las artes escénicas (ePerformances.org?), donde los participantes fueran el público que asiste a diversas representaciones.

La ARL / Ithaca selecciona también algunos de los retos de estos nuevos modelo de publicaciones, como el conservadurismo de la cultura académica, la dificultad de que los académicos participen en foros en línea, y la forma de encontrar maneras de financiar y mantener las publicaciones. En Interim Report: Assessing the Future Landscape of Scholarly Communication, Diane Harley y sus colegas en la Universidad de California-Berkeley profundizan en algunos de estos desafíos. Harley considera que si bien algunos estudiosos están interesados en publicar sus investigaciones en un formato multimedia interactivo, “(1) las nuevas formas deben ser percibidan como algo que haya sido sometidos a riguroso examen por sus pares, (2) pocos estudiosos untenured (sin contrato fijo) están presentando este tipo de publicaciones como parte de sus tenure cases (optar a una plaza), y (3) los mecanismos para la evaluación de nuevos géneros (por ejemplo, las narrativas no lineales y las publicaciones multimedia) pueden resultar prohibitivos para los evaluadores en términos de tiempo y de inclinación”. En general, los investigadores en humanidades están menos preocupados por la rapidez de publicación que los científicos y los científicos sociales, pero se quejan de la poca predisposición de las revistas a la hora de incluir imágenes de alta calidad y desearían enlazar sus afirmaciones con las fuentes que citan. Sin embargo, los académicos en general no son conscientes de las sencillas herramientas que tienen a su alcance, ni de la facilidad para hacer obras multimedia ni, por tanto, de las probabilidades de experimentar con nuevas formas. Académicos de todos los ámbitos comparten sus investigaciones con otros estudiosos, por lo general a través de correos electrónicos y otras formas de comunicación personal, pero muchos consideran los blogs como “una pérdida de tiempo porque no son revisados por pares.” Del mismo modo, Ithaka’s 2006 Studies of Key Stakeholders in the Digital Transformation in Higher Education (publicado en 2008) señala que “las decisiones académicas sobre dónde y cómo publicar los resultados de su investigación se basan principalmente en la visibilidad dentro de su campo particular”, no en el libre acceso .

Pero el conservadurismo académico no debe impedir imaginar y experimentar con enfoques alternativos para la publicación académica. La propuesta de Kathleen Fitzpatrick’s (“libro-como-objeto”- blob), Planned Obsolescence: Publishing, Technology, and the Future of the Academy, ofrece una visión audaz y convincente del futuro de las publicaciones académicas. Fitzpatrick pide a la academia que salga de su adormecimiento y propone formas “de peer-to-peer” (como en Wikipedia), centrándose en el proceso en lugar de en el producto (como en los blogs), y participando en conversaciones en red (como en CommentPress).

EndNote demanda a Zotero

Normalmente tengo problemas para que la gente venga a los talleres sobre herramientas de investigación y comunicación académica, pero acuden en masa a mis talleres sobre Zotero, que reconocen como una herramienta que les ayudará a trabajar de forma más productiva. Al parecer, Thomson Reuters, el fabricante de EndNote, se ha dado cuenta de la amenaza planteada por Zotero, ya que han demandado a la Universidad de George Mason, que gestiona Zotero, alegando que Zotero puede reconvertir y utilizar en abierto los archivos que genera EndNote. Los comentaristas con mayores conocimientos acerca de los detalles técnicos y jurídicos que he encontrado dicen que lo que plantea Thomson es falso. Mi cínica lectura de esta demanda es que EndNote ve una amenaza en una aplicación popular y potente de código abierto, de modo que plantea una acción legal en lugar de competir por ofrecer un producto mejor. Como Hugh Cayless sugiere, “es un acto de pura desesperación por parte de Thomson Reuters” y demuestra que Zotero ha “atemorizado lo suficiente a sus competidores…”.

La demanda parece confirmar la descripción de Yokai Benkler sobre los intentos propietarios de control de la información. Lamentablemente, la demanda parece estar teniendo un efecto que en última instancia, creo, perjudicará a EndNote. Por ejemplo, los desarrolladores de BibApp han decidido no importar las listas de citas producidas por EndNote, ya que resulta ariesgado utilizar su modelo. Esta demanda plantea la cuestión crucial de si los investigadores pueden mover sus datos de un sistema a otro. ¿Por qué elegir un producto que no sea compatible? Nature publicó un editorial, citado por CHNM en su respuesta a la demanda, diciendo que “las virtudes de la interoperabilidad y el fácil intercambio de datos entre los investigadores es algo que vale la pena reiterar”.

Acuerdo sobre Google Books

En el otoño, Google llegó a un acuerdo con Authors Guild y la Association of American Publishers sobre Google Book Search [ya hemos hablado de ello en varias ocasiones en Clionauta]. Pero, al igual que otros, me preocupa que una empresa sea propietaria de la totalidad de esta información y desearía que la justicia hubiera fijado un uso leal de tales principios (incluso si tal decisión fuera restrictiva). Las bibliotecas tienen algunas preocupaciones legítimas sobre el acceso, la intimidad, la libertad intelectual, el trato equitativo y las condiciones de uso. De hecho, Harvard se retiró del proyecto, siguiendo lo dicho por Robert Darnton. A pesar de lo que señala el acuerdo, me preocupa que los humanistas y otros estudiosos digitales no tengan acceso a los datos que necesitan. ¿Qué sucede si Google se hunde o va mal? En todo caso, la creación del Hathi Trust me hace sentirme un poco mejor acerca de las cuestiones de acceso y preservación, y veo que Hathi proporcionará un corpus de 50000 documentos. Como ya he señalado en otra ocasión, quiero ver cómo Google Books puede transformar la investigación mediante el acceso a tanta información.

Aproximadamente por las mismas fechas (¿el mismo día?) en que se producía el acuerdo sobre Que Google Books, la Open Content Alliance (OCA) alcanzó un hito importante, al dar acceso a más de un millón de libros. Como su nombre indica, la OCA permite que los libros digitalizados estén disponibles de forma libre para su lectura, descarga y análisis, y creo que la calidad de la digitalización es mejor. A pesar de que la colección de la OCA es más pequeña y se centra en los materiales de dominio público, ofrece una importante alternativa a GB. (Rice pertenece a la Open Content Alliance).

Las humanidades digitales en 2008 (1)

Post cruzado desde Clionauta

Como hiciera para 2007 y por segundo año consecutivo Lisa Spiro realiza un amplio balance de la situación de las Digital Humanities a lo largo del pasado 2008. Vayamos ahora con la primera parte.

1. La emergencia de las 'digital humanities'

Varios de los líderes de las humanidades digitales han declarado que éste ha sido el año de su "emergencia". En uno de los primeros Bamboo workshops, John Unsworth señaló el elevado número de participantes y la evolución de las humanidades digitales pasados cinco años del informe ACLS Cyberinfrastructure (Our Cultural Commonwealth), indicando "que hemos alcanzado de hecho la emergencia… ahora estamos en un momento en que parece posible un cambio real". Asimismo, Stan Katz comentó en una entrada de un blog llamado 'The Emergence of the Digital Humanities": "Queda mucho por hacer, y la falta de atención en nuestros campus a las humanidades complica la tarea. Pero las humanidades digitales están aquí para quedarse, y merecen seguirse con atención".
El año pasado escribí acerca de la aparición de las humanidades digitales (DH) y sospecho que lo voy a hacer también en los próximos años, pero las humanidades digitales parecen haber ganar impulso y visibilidad en 2008. Para mí, un signo clave de la aparición de las DH se produjo cuando la NEH convirtió la Digital Humanities Initiative en Office of Digital Humanities (ODH), señalando la importancia de lo "digital" en el mundo académico de las humanidades. Tras crear dicha institución, en Inside Higher Ed se expuso ("Rise of the Digital NEH”) que lo que había sido un "movimiento de base" estaba atrayendo financiación y que se estaba desarrollando una "estructura organizativa". El establecimiento de la ODH dio credibilidad a un campo emergente (¿disciplina?, ¿metodología ?). Cuando uno trata de defender que su labor en las humanidades digitales tenga que contar para la promoción y para obtener una plaza, ciertamente no está nada mal señalar que es financiado por la NEH. La ODH actúa, no sólo como fuente de financiación (de 89 proyectos hasta la fecha), sino también facilitando el proceso, convocando conversations, escuchando activamente y fomentando que en las humanidades a “keep innovating”. Reconociendo que el trabajo en las humanidades digitales se produce a través de las fronteras nacionales y disciplinarias, la ODH colabora con organismos de otros países, como JISC en el Reino Unido, Social Sciences and Humanities Research Council (SSHRC) en Canadá, o DFG en Alemania; agencias norteamericanas como NSF, IMLS y DOE; y otras sin ánimo de lucro como CLIR. Aunque la ODH tiene un personal reducido (tres personas) y fondos limitados, me he quedado impresionada por la cantidad de conocimiento emprendedor que este equipo ha sido capaz de llevar a cabo, como el lanzamiento de iniciativas centradas en data mining y high performance computing, la defensa de las humanidades digitales, el impulso de proyectos innovadores y el patrocinio de institutos sobre temas avanzados en este ámbito.
También parece que hay más puestos de trabajo en este campo en 2008, o al menos más anuncios de trabajo en los que figuran las humanidades digitales como especialización deseada. Por supuesto, la recesión económica no sólo puede limitar el número de puestos de trabajo en las DH, sino también la financiación disponible para llevar a cabo proyectos complejos -o, aquí está la esperanza, puede conducir a la financiación de proyectos de infraestructura para la investigación scanner-ready.

2.Definiendo las “digital humanities”

Quizás otra señal de emergencia sea el esfuerzo por averiguar queé hay tras esta "bestia". A lo largo de 2008 se han publicado varios ensayos y diálogos que exploran el sentido de las humanidades digitales; unos pocos utilizan el término "promesa", lo que sugiere que el campo está lleno de potencialidades, pero que todavía no se han hecho plenamente efectivas.
* The Promise of Digital History, una conversación entre Dan Cohen, Michael Frisch, Patrick Gallagher, Steven Mintz, Kirsten Sword, Amy Murrell Taylor, Will Thomas III y Bill Turkel, se publicó en el Journal of American History. Esta discusión, amplia y fascinante, explora la definición de la historia digital, el desarrollo de nuevos enfoques metodológicos, la enseñanza de las competencias y la comprensión de la importancia de los nuevos medios de comunicación para la historia, etc. ¡Menos mal! Uno de los más fascinantes hilos de discusión: ¿Es un método, un campo o un medio? Si la historia digital es un método, entonces todos los historiadores tienen que adquirir unos conocimientos básicos sobre el mismo; si se trata de un medio, eso significa que ofrece una nueva forma de pensamiento histórico, basada en la colaboración en red. Los participantes sugieren que la historia digital no sólo trata de análisis de algoritmos, sino también de la colaboración, de redes y de la utilización de nuevos medios de comunicación para explorar ideas históricas.
* En Humanities 2.0: Promise, Perils, Predictions” (se requiere suscripción, pero véase su texto similar: Participatory Learning and the New Humanities: An Interview with Cathy Davidson), Cathy Davidson sostiene que las humanidades, cuyo fuerte está en la "perspectiva histórica, la habilidad interpretativa, el análisis crítico y la forma narrativa", deben incorporarse a la era de la información. Por eso, exhorta a que los humanistas reconozcan y se comprometan con la transformación potencial de la tecnología para la enseñanza, la investigación y la escritura.
Describiendo cómo el acceso en línea a los materiales de investigación ha cambiado la investigación, cita la broma de un colega que dice que el trabajo realizado antes de la aparición de los archivos digitales debería ser reconocido con una pegatina que dijera: "crédito extra". Ahora nos estamos moviendo en el mundo de las "Humanidades 2.0″, caracterizado por la participación en red, la colaboración y la interacción. Por ejemplo, los estudiosos podrían iniciar un ensayo de crítica y comentarios usando una herramienta como CommentPress, o podrían colaborar en proyectos de investigación y enseñanza multinacionales y multilingües, como el Law in Slavery and Freedom Project. Sin embargo, Davidson reconoce los "peligros" que plantea la tecnología de la información, en particular los de tipo monopolístico, de control corporativo de la información. Davidson contribuye a este diálogo sobre las humanidades digitales subrayando la importancia de una comprensión crítica de la tecnología de la información y abogando porque el mundo académico se comprometa y participe.
* En Something Called ‘Digital Humanities', Wendell Piez desafía al rechazo de William Deresiewicz a "Algo llamado humanidades digitales " (entre otros rechazos). Piez sostiene que al igual que en el Renacimiento eruditos-técnicos como Aldus Manutius contribuyeron a crear la cultura de lo impreso, también los humanistas digitales se centran en la comprensión y la creación de medios digitales. A medida que reflexionamos sobre el papel de las humanidades en la sociedad, tal vez las humanidades digitales, que permiten tanto nuevos modos de comunicación con amplias comunidades como reflexiones críticas sobre esos nuevos medios, proporcionen un modelo para la acción.

3. Comunidad y colaboración

Según Our Cultural Commonwealth, "facilitar la colaboración" es uno de los cinco objetivos clave para la cyberinfrastructura de las humanidades . Aunque este objetivo se enfrenta a obstáculos culturales, organizativos, financieros y técnicos, varias iniciativas recientes están tratando de articular y hacer frente a estos desafíos.
Para facilitar la colaboración, Our Cultural Commonwealth exige el desarrollo de una red de centros de investigación que proporcionen tanto conocimientos técnicos como de contenidos. En A Survey of Digital Humanities Centers in the United States, Diane Zorich inventaría asuntos como la gobernabilidad, las estructuras organizativas, los modelos de financiación, las misiones, los proyectos y la investigación en los centros de DH. Señala que estos centros están en un momento crucial, llegando a su punto de madurez, pero indica que se enfrentan a distintos retos para mantenerse y preservar los contenidos digitales. Zorich reconoce la labor innovadora que muchos centros de humanidades digitales han estado haciendo, pero pide una mayor coordinación entre los centros para que puedan salir de los silos que los albergan, abordando cuestiones comunes como la preservación digital y creando servicios compartidos. Esta coordinación está ya en marcha a través de grupos como CenterNet y HASTAC, proyectos de investigación en colaboración financiados por la NEH y otros organismos, planificación de proyectos de cyberinfrastructuras tales como Bamboo y asociaciones informales entre centros.
¿Cómo lograr una mayor coordinación entre los "Centros de Investigación en Humanidades" fue también el tema de la Sexta edición de Scholarly Communications Institute (SCI), que utilizó el informe de Zorich como punto de partida para la discusión. El informe SCI se refiere tanto a los centros tradicionales de humanidades, en cuanto se comprometen con los nuevos media y tratan de convertirse en "agentes de cambio", como a los centros de humanidades digitales, en su lucha por "pasar de la experimentación a la normalización" logrando la estabilidad. Según el informe, los centros de humanidades deben facilitar que haya "mayor compromiso con los métodos", debatir sobre qué es lo que cuenta en el mundo académico y coordinar sus actividades con los demás. Tengo entendido que la reunión del SCI parece estar dando resultados: CenterNet y el Consortium of Humanities Centers and Institutes (CHCI) están negociando una posible colaboración, como crear posdoctorados en humanidades digitales.
Asimismo, Bamboo está reuniendo a investigadores en humanidades, informática, tecnología de la información y bibliotecarios para discutir el desarrollo de servicios tecnológicos compartidos en apoyo de los investigadores en artes y humanidades Desde abril de 2008, Bamboo ha convocado tres talleres para definir las prácticas académicas, examinar los desafíos y planificar la cyberinfrastructura de las humanidades . No he estado involucrada con Bamboo (más allá de mi asociación para añadir información a Digital Research Tools wiki), por lo que no soy la comentarista más autorizada, pero creo que la participación de una amplia comunidad académica en la definición de las necesidades y el desarrollo de servicios tecnológicos sólo tiene sentido si evita la replicación, aprovecha los recursos comunes y, en definitiva, como espero, hace que sea más fácil realizar y sostener la investigación con herramientas y recursos digitales. El reto, por supuesto, es cómo pasar del dicho al hecho, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones económicas actuales y la expansión inevitable que supone planificar de actividades que involucran a más de 300 personas. Para hacer frente a las cuestiones de cómo aplicarlo, Bamboo ha creado ocho working groups que se ocupan de temas como la educación, creación de redes académicas, herramientas y contenidos o servicios compartidos. Estoy ansiosa por ver lo que sucede con Bamboo.
Planificar la Cyberinfrastructura y coordinar las actividades entre los centros de humanidades son actividades importantes, pero jugar con las herramientas e ideas entre colegas de las humanistas digitales es divertido! (Bueno, supongo que la planificación y la coordinación puede ser divertida, pero un tipo diferente de diversión). El pasado mes de junio, el Center for New Media in History acogió su primer THATCamp (The Humanities and Technology Camp), generado por el propio usuario y orgánicamente organizado según el sistema de unconference (muy Web 2.0 / de código abierto). En lugar de desarrollar un programa previo a la conferencia, los organizadores pidieron a cada participante que pusiera en el blog cuáles eran sus intereses, dedicando la primera sesión a fijar las propias sesiones sobre la base de lo que los participantes querían discutir. En lugar de escuchar pasivamente a tres oradores leer sus documentos, se pidió a cada persona que participara activamente. Los temas fueron del tipo Teaching Digital Humanities, Making Things (con el taller de Bill Turkel, Arduino ), Visualization, Infrastructure and Sustainability y el encantador Dork Shorts, donde los THAT campistas expusieron brevemente sus proyectos. En THAT Camp comparecieron una gran diversidad de profesores, estudiantes, bibliotecarios, programadores, técnicos de información, financiadores, etc. En la conferencia se utiliza la tecnología para suscitar y mantener la energía y las ideas -el blog anterior a la conferencia ayudó a los asistentes a establecer algunos de los temas de debate, y Twitter proporcionó un backchannel durante la conferencia. Nunca he ido a una conferencia donde las personas estuvieran tan emocionados de estar allí, de manera comprometida y abierta. Apuesto a que nacieron muchas colaboraciones e ideas brillantes en el campamento. Este año, el THAT Camp se ampliará y tendrá lugar justo después de las Digital Humanities de 2009.
THAT Camp me enganchó a Twitter. Inicialmente era escéptica con Twitter ( ¿necesito otra forma de procrastinación?), pero he descubierto que es una muy buena manera de averiguar lo que está sucediendo en las humanidades digitales y de conectar con otras personas que tienen intereses similares. Me gusta lo que propone Barbara Ganley (via Dan Cohen): "el blog para reflexionar, Tweet para conectar". Si estás interesado en Twitter, pero no sabes cómo empezar, me gustaría sugerir que siguieras las humanidades digitales y a algunas de las personas que ellos siguen. También se pueden buscar temas en search.twitter.com. Amanda French ha escrito un par de grandes posts acerca de Twitter como vehículo para la conversación académica, y un reciente podcast de Digital Campus presenta una discusión entre los tweeters Dan Cohen y Tom Scheinfeldt frente al escéptico Mills Kelly.
HASTAC ofrece otro modelo para la colaboración mediante el establecimiento de una red virtual de personas y organizaciones interesadas en las humanidades digitales, patrocinio de foros en línea (organizado por estudiantes de licenciatura y posgrado) y otras actividades. Actualmente funciona en HASTAC un rico y animado foro sobre the future of the digital humanities a cargo de Brett Bobley, director de la NEH’s ODH. Entra!

Las fuentes (y cómo usarlas) en la era digital

Post cruzado desde Clionauta

The Chronicle of Higher Education se plantea el asunto de las fuentes y la citación. Los estudiantes que empiezan su investigación, nos dice, ya no citan como solían. Más aún, tienen dificultades para evaluar la credibilidad de la información que encuentran, ya sea impresa o en línea. Al menos eso es lo que plantean dos docentes del Mesa Community College, a la luz de lo que han experimentado en sus cursos. Así que Rochelle Rodrigo L. y Susan K. Miller-Cochran han presentado su The Wadsworth Guide to Research, publicada este año por Cengage Learning. Además, en noviembre presentaron algunas de sus estrategias en el simposio Rock the Academy del New Media Consortium, que se desarrolló en Second Life (nada menos, y nosotros con estos pelos!).

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A propósito de todo ello, The Chronicle entrevista a la profesora Miller-Cochran

P. ¿Qué le hizo pensar que los estudiantes necesitan ayuda?

Si usted mira la mayoría de los libros de texto para los cursos de escritura, verá que tienden a enseñar a los estudiantes a clasificar las fuentes de dos maneras: las impresas, que pueden hallarse en una biblioteca o archivo, y las que existen en internet, en línea. El hecho es que realmente no importa mucho si una fuente está en línea o impresa. Queremos que los estudiantes vayan más allá de esa división, que piensen sobre quién es el autor de la fuente, sobre cómo se ha compuesto antes de publicarse, cosas así, más allá de dónde estaba localizada cuando la encontraron.

P. ¿Qué propone a partir de esa primera evaluación?

Pedimos a los estudiantes que piensen en el sentido del proceso de publicación. ¿Fue compuesto antes de su publicación, fue revisado por otros o es autopublicado? Luego también les pedimos que piensen en cómo puede cambiar la fuente con el tiempo, según la forma en la que se publicó. ¿Es una fuente estática que una vez publicada ya no cambia en absoluto? ¿Se trata de una fuente sindicada, algo así como una revista o un periódico? ¿O es una fuente dinámica, algo que podría estar cambiando constantemente con el tiempo?

P. ¿En qué medida los estudiantes cambian de hábitos cuando consideran estas cuestiones?

La diferencia más inmediata es que la primera opción de mis estudiantes ya no es ir a la Wikipedia o a Google. Cuando empiezan el curso, ese suele ser su modus operandi habitual. Ahora, en cambio, es mucho más probable que vayan a la base de datos de una biblioteca, por ejemplo. Y cuando la utilizan, puede que elijan la opción de búsqueda sólo para artículos académicos, porque ahora entienden la diferencia entre algo que es revisado por sus pares y algo que se acaba de editar una revista popular.
También tienen una mayor comprensión del contexto de la investigación que están haciendo. Así que en lugar de hacer un trabajo escrito sólo para mí, la profesora, están pensando en la posible audiencia que podría tener su objeto de estudio. Piensan en cómo podrían persuadir a alguien acerca de un asunto en particular -lo cual regula las decisiones que toman acerca del tipo de fuentes que pueden utilizar.

P. ¿Es difícil sacar a los estudiantes de Google y la Wikipedia?

Realmente difícil. Me refiero a que Google y la Wikipedia son realmente convenientes. No son el demonio.

Muchos profesores abordan el asunto de la Wikipedia de forma simple, diciéndoles a los estudiantes: “No se puede utilizar. No es fiable”. Nosotros no queremos hacer eso. Queríamos entender realmente cómo se escribe la Wikipedia , cómo se construye, cómo funciona el proceso de revisión y edición, a fin de que puedan determinar de qué modo les puede ser útil en su investigación.

P. ¿Qué conclusiones extrajeron del simposio en Second Life?

Me di cuenta con el debate de que si un mayor número de profesores, sobre todo de inglés, se asociaran con las bibliotecas a la hora de enseñar cómo investigar, nos iría mejor. No siempre trabajamos con las personas de nuestras propias instituciones que realmente nos ayudarían a tener una comprensión más profunda de la información y de los recursos que los estudiantes están encontrando.

Digital Humanities en el 2007 [parte 2]

Continuamos con la [desafortunada] traducción de los posts de Lisa Spiro de Digital Scholarship in the Humanities. Este es el segundo de tres.
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En mi post previo, subrayé algunos de los mayores desarrollos en las digital humanities [en adelante DDHH] durante el 2007, haciendo hincapié en la creación de organizaciones como Centernet y Digital Americanists, en revistas como Digital Humanities Quarterly, y programas de financiamiento como la iniciativa de NEH Digital Humanities. Ahora voy a ampliar el alcance para mirar de qué modo se practica y disemina la investigación: digitalización masiva, el futuro de la lectura, literatura académica y nociones de autoridad y expertise en la Web 2.0.

Debates acerca de digitalización masiva. ¿Qué efectos producirán los proyectos de digitalización masiva como el de Google Books en la investigación, sobre la propiedad intelectual, en las prácticas de lectura, etc.? ¿Tendrán esos proyectos la calidad necesaria para la investigación?

* Aparentemente Google ya digitalizó más de un millón de libros, pero algunos observadores han criticado la calidad de los trabajos. Por ejemplo, el artículo de Robert Towsend, "Google Books: Is it Good for History?", describe tres problemas: "1) la calidad de los escaneos es decididamente heterogénea; 2) la información acerca de los libros (los «metadata» en infojerga) es a menudo inadecuada; y 3) el dominio público es estrecha y erróneamente entendido, restringiendo lamentablemente el acceso a materiales que podrían estar disponibles libremente". Paul Duguid se hace eco de tales asuntos en "Inheritance and Loss: a Brief Survey of Google Books", usando errores de dos versiones de Tristram Shandy en Google Books, para ilustrar problemas en la calidad del escaneo y en los metadata. Sin embargo, tal como Dan Cohen argumenta en "Google Books: Champagne or Sour Grapes?", Google está operando con un defendible equilibrio entre rapidez, digitalización masiva y control de calidad; los temas de calidad pueden mejorarse con medidas tales como permitir a los lectores que marquen errores y realizar reescaneos selectivos. Asimismo, en su intercambio con Duguid, Patrick Leary sostiene que los proyectos de digitalización masiva implican equilibrios de esa naturaleza y que la escala, la accesibilidad y la searchability de Google Books trasciende tales problemas de calidad. En "Google's Moonshot", Jeffrey Toobin trata otro tema, al sugerir que el futuro de los esfuerzos por la digitalización masiva pueden verse perjudicados si Google es obligado a renegociar con los editores a raíz de las demandas por violación de copyright. Aunque yo también he encontrado errores en Google Books y comparto la preocupación de que Google deba dar marcha atrás por cuestiones de derechos de autor [fair use], estoy sorprendida por el espectro de materiales que encontré en ese emprendimiento. Coincido con Cohen en que el principal desafío será el desarrollo de herramientas que faciliten la búsqueda, el análisis y la manipulación de datos en Google Books.

* Aunque es importante estar al tanto de las limitaciones de Google Books, esto no debería alejarnos de las reflexiones acerca del impacto que esos y otros proyectos de digilitalización masiva tienen sobre la investigación. ¿Cómo deberán lidiar los investigadores con el problema de la abundancia de la información? ¿Cómo cambiará la investigación con la disposición de buscar a través de un amplio espectro de recursos? En "Future Reading", Anthony Grafton proporciona una perspectiva histórica a la emergencia de "ecologías de la información" y sostiene que la digitalización nos brindará no una "librería universal" sino "un patchwork de interfases y bases de datos, algunas disponibles para cualquiera que posea una computadora y WiFi, otras cerradas para aquellos que no posean cuenta o dinero". En verdad, no hay una única base de datos o interfase del conocimiento universal, pero ¿hasta qué punto podremos desarrollar herramientas y métodos para buscar a través de distintas base de datos y encontrar lo que necesitamos?

Especulaciones acerca del futuro de la lectura. Si la cultura migra de la imprenta a la pantalla, ¿qué pasa con la lectura?

*El reporte de NEA, "To Read or Not To Read: A Question of National Consequence", sostiene que el ocio de lectura declinó (aún si el tiempo utilizado en mirar TV se incrementó) y, no es sorprendente, relaciona ese declive con los escasos resultados en tests de lectura. De acuerdo con NEA "los lectores de literatura poseen estilos de vida más saludables que los no lectores": aprecian más el voluntariado, el voto, prestan más atención a los eventos culturales y practican deportes. En tanto me reconozco avezada voluntaria y devota ratona de biblioteca no deseo menospreciar la importancia de la lectura. De todos modos, tal como Matt Kirschenbaum argumenta en su inteligente ensayo "How Reading Is Being Reimagined", el reporte NEA simplifica qué entendemos por lectura al hacer foco sólo en el ocio de lectura, pasando por alto modos de lectura como la lectura a vuelo de pájaro o las lecturas "oblicuas", y minimiza la importancia de la lectura online, donde lectura y escritura se dan al unísono como los lectores que comentan en los blogs, las anotaciones y links compartidos, etc.
Aún si el reporte cita a Neil Postman y a Sven Birkets acerca del valor de la lectura, ignora a quienes sostienen la screen literacy como es el caso de Henry Jenkins y Elizabeth Daley. Me pregunto además cuáles habilidades del S. XXI ligadas a la literacy no están midiendo los tests. Allí donde el reporte NEA encuentra que la lectura declina, el informe de OCLC acerca de "Sharing, Privacy & Trust in Our Networked World" alcanza conclusiones opuestas, acaso porque la encuesta de OCLC considera tanto encuestados online como encuestados vía papel. De acuerdo con OCLC, "Los encuestados leen e indican que la cantidad de lecturas se incrementó. Las actividades digitales no reemplazaron a la lectura sino que, tal vez, incrementaron las opciones para expandir la comunicación y compartir contenidos". Para un análisis fascinante del informe NEA y su relación con el libro de Maryanne Wolf, Proust and the Squid, puede consultarse "Twilight of the Books" de Caleb Crain. Crain sugiere que la lectura de libros de imprenta puede devenir un arcano hobby y especula con que los procesos mentales cambiarán a medida que migremos de la imprenta a la pantalla. Algunas de las conclusiones de Crain son debatibles, como la que reclama una mejor aproximación crítica a las comparaciones entre promociones de la lectura [?], pero se trata de un estimulante ensayo sin lugar a dudas.

* El lanzamiento del Amazon Kindle, lector de ebooks inalámbrico, desencadenó muchas especulaciones acerca del futuro de la lectura, incluyendo una nota de tapa en Newsweek. Citando a Kevin Kelly, a Peter Brantley y a Bob Stein, el artículo considera que la autoría devendrá en un proceso colaborativo con los lectores, y los libros serán -más que recipientes cerrados- portales abiertos para coligar información. Voy a esperar para hacer comentarios acerca del Kindle hasta que me haga con uno (el Iphone está bien alto en mi lista de gadgets deseables)

Cambios en las comunicaciones científicas

De modo creciente, los investigadores esperan encontrar online lo que necesitan y así nuevos ámbitos de investigación y publicación están surgiendo. Con todo, las editoriales universitarias con sus ajustados presupuestos se enfrentan con dificultades para sostener tales ámbitos.

* En "University Publishing In A Digital Age", Ithaka reconoce la crisis editorial en el ámbito universitario y convoca a las editoriales a reinventarse moviendo contenido a internet, colaborando con bibliotecas, alineándose con lo mejor de las universidades y adoptando una plataforma tecnológica común para promover los contenidos digitales. El informe apunta que las virtudes de las editoriales universitarias -expertise en reviewing, edición, promoción de trabajos académicos y difusión de la investigación en áreas muy específicas -donde el interés de las editoriales comerciales no llega-. Pese a que sufren la falta de recursos, las editoriales universitarias son más bien tradicionales y además a menudo se desvían de sus objetivos académicos en aras de obtener mayores ingresos. Desde mi punto de vista, la parte más interesante del informe es la predicción de que los investigadores querrán trabajar en ámbitos de investigación y publicación digitales, los que "les cederán las herramientas y recursos para dirigir investigaciones, colaborar con pares, compartir documentos de trabajo, publicar actas de congresos, manipular datasets, etc.". Algunas revistas como Digital Humanities ya están trtando de poner en práctica esta visión permitiendo comentarios, integrando herramientas de búsqueda y análisis, y poniendo a disposición borradores de los textos. Pero si esa idea alguna vez se realizará queda todavía mucho por hacer para ello. ¿En qué medida las revistas y otras instituciones apoyarán a los autores que trabajen con contenidos multimediáticos? ¿Podrán estos ambientes de investigación y publicación ser organizados en niveles como el de la disciplina, el universitario o el editorial? (Paul Di Maggio escribió un apremiante post acerca de por qué la universidad no es la mejor organización para planificar nuevas aproximaciones a las comunicaciones académicas.) ¿Cómo será preservado todo el dinamismo de los contenidos digitales? ¿Cómo manejaremos su perfeccionamiento?

* El informe Ithaka dio pié a un fascinante simposio online acerca de las comunicaciones académicas en el que se destacaron pensadores como Stan Katz, Paul DiMaggio, Ed Felten, Laura Brown y Peter Suber.
Ed Felten sostuvo que con la informática un "nuevo sistema" de comunicaciones académicas está surgiendo, en el cual un autor sube un paper, la comunidad lo comenta y luego el texto es enviado a una revista para su referato formal. Stan Katz señaló que las humanidades aún están circunscriptas a las "tradiciones del individualismo, la propiedad privada y el secreto". Pese a que considero que nuestras ideas sólo mejorarán y tendrán mayor impacto si nosotros las ponemos a disposición de debate público, confieso que yo también temo que si auto-publico algo online, eso lo hará menos publicable por una editorial del mainstream -aún si este asunto se alivia algo cuando busco SHERPA PROMEO y encuentro que revistas como American Literature, Critical Inquiry y New Literary History permiten self-archiving [ver referencia en wikipedia]. ¿Qué habrá que hacer para cambiar la cultura de las humanidades? ¿Serán necesarios más casos exitosos de investigadores que aceptaron un rol público más importante?, ¿un compromiso de los comités de evaluación? ¿Declaraciones y objetivos claros de las editoriales líderes para presentar borradores online? Espero que el MLA's report on tenure and promotion, previsto para fines del 2006 [2007?] mejore las perspectivas de legitimidad de la investigación digital.

* El movimiento open access se anotó una victoria hacia el final del año, cuando el presidente Bush aprobó un decreto por el cual el presupuesto del NIH depende de que el organismo exija que todos los artículos de revistas resultado de investigaciones estén disponibles como open access a través de PubMedCentral.

Debates sobre expertise y autoridad en la web 2.0

A raíz de las controversias acerca de la confiabilidad de Wikipedia y otros recursos 2.0, los comentaristas culturales están discutiendo qué constituye el expertise y la autoridad.

* Andrew Keen azuzó el debate con "The Cult of the Amateur: How Today’s Internet is Killing Our Culture", texto en el que condena el "amateurismo" de la web 2.0, el cual está reemplazando a los críticos "profesionales" por "monos" golpeando sus posts narcisistas y subiendo videos estúpidos a Youtube. En su respuesta, David Weinberger aseveró que la Web ha facilitado los procesos colaborativos en la construcción del conocimiento. Además señaló que la mayoría de los especialistas culturales son motivados por el lucro más que por la calidad, y argumentó que los amateurs desafían la ortodoxia y recaban información que a los expertos les resulta difícil obtener. Asimismo, Emily Bell sostuvo que internet facilita que trabajos originales y de alta calidad sean conocidos y que la gente puede discernir la autoridad ejercitando el juicio crítico sobre contenidos online, examinando comentarios en blogs y usando herramientas como el índice de autoridad de Technorati. El ataque de Keen al amateurismo deja de lado la historia de las valiosas contribuciones que los amateurs han hecho a las ciencias. Aunque pienso que Keen está totalmente equivocado, el debate recupera algunas cuestiones importantes: ¿Cómo evaluamos la calidad de la información?, ¿Cómo pueden los investigadores operar con las tecnologías de la Web 2.0 para conducir y dar a conocer la investigación? Dado que el tema de la convención de la MLA de este año era "The Humanities at Work in the World", ¿Qué podríamos ganar (o perder) relacionando a los académicos y a los amateurs a través de la web?
* ¿Hasta qué punto es confiable el enfoque colaborativo -Wikipedia es su epítome- para producir y difundir conocimiento? Tal como muestra el artículo de Virgill Griffith, Wikiscanner, algunas corporaciones y lobbies han perpretado flagrantes ediciones a distintas entradas de Wikipedia para promover sus propios objetivos. Los desarrolladores están creando herramientas, tales como WikiDashboard y WikiTrust, que revelan cuán confiable resulta una entrada, ponderando por ejemplo la "reputación" de un colaborador. Jonathan Dee muestra en "All the News That’s Fit to Print Out" que los administradores de Wikipedia borran rápidamente los contenidos "sesgados" porque persiguen un "punto de vista neutral" -pero no queda claro de qué modo esa objetividad se corresponde con la verdad o la comprensión.
Algunos proyectos -Scholarpedia y más recientemente, Knol de Google- tratan de mejorar el modelo de Wikipedia contando con entradas escritas por especialistas -prefiriendo asociar entradas con nombres de autor antes que con autores y editores anónimos-, y utilizando referatos. Pese a que Wikipedia puede poner en duda las prácticas académicas permitiendo que cualquiera realice una contribución anónimamente, es también un modelo de producción colaborativa del conocimiento y de openess, e instala importantes interrogantes acerca de la transparencia y la autoridad. Me pregunto si la comunidad académica puede adaptar sus herramientas y métodos para evaluar la confiabilidad de Wikipedia y otros proyectos similares.

*En el excelente ensayo de Michael Jensen, "The New Metrics of Scholarly Authority" el autor discute la abundancia de información y las tecnologías de la web den lugar a nuevas formas de medir la autoridad. Entre los indicadores de lo que él llama "Autoridad 3.0″ están: el prestigio del editor, los referatos, y los comentadores; el número de links y referencias del artículo; número y calidad de los comentarios; la reputación del autor; los tags y otros. De acuerdo con Jensen, para tener éxito en el mundo de la Autoridad 3.0 se requiere la "disponibilidad digital" del artículo para ser indexado, etiquetado, comentado, etc. Como él mismo dice, para estar seguro de que el trabajo es visible, un investigador puede "[a]lentar a sus amigos y colegas a linkear su documento online. Alentar el toma y daca con lectores interesados. Alentar el libre acceso a muchos o a todos sus trabajos académicos. Grabar y digitalizar todas sus actividades académicas. Referir otros trabajos vía links, citas y otros tipos de reconocimiento online. Aprovechar repositorios institucionales así como también la producción de las editoriales open access". Muchos de estos consejos se parecen a los que se hacen a un blogger que recién se inicia: para impactar haga sus asuntos de libre acceso y participe comunitariamente.

El próximo será el tercer y último post: realidad virtual, la base de datos como género, social networking, DDHH "verdes" (?), y las estadísticas de las menciones en delicious y referencias en blogs de los artículos y sitios web mencionados en esta serie de posts.