fotografía

Sontag, Fenton y Morris

Errol Morris publicó un extenso trabajo en el NYT (en tres partes, una, dos, tres) en el que a partir de lo escrito por Sontag sobre dos fotografías de Fenton en el Valle de las sombras de la muerte (en una no hay balas de cañon en el camino; en la otra sí), el autor se pregunta cómo es posible pensar que la secuencia de las dos fotos es primero SIN y luego CON balas de cañon. Para ello consulta a especialistas en Fenton, viaje al valle, trata con expertos en imágenes, luz, etc. Además del texto, hay cerca de mil comentarios. (Lo dijo Cliopatria.)

Fenton

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detective de fotos

Da beneficios. Maureen Taylor, the photo detective, al parecer, a partir de conocimientos de distinta naturaleza (fotografía, sociología, historia) y trabajo (60 dólares la hora), sabe si ese hombre bajito en la foto es nuestro hermano de leche o un intruso (en especial si la foto es del siglo XIX). Incluso parece haber confirmado a la Morelli, por la oreja del criminal, la presencia de Jesse James en una foto raída de 1874. Me enteré por Cliopatria. La nota puede leerse en The Wall Street Journal.

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zoom

Hay un cuento, quizás lo escribió Henry James. No recuerdo. En él todo comenzaba, supongamos nomás, en una habitación; creo que con un objeto: la lámpara en la mesa de luz. Específicamente se trataba de la pantalla de la lámpara. Era una tela en la que podía verse un paisaje. En algún punto de ese paisaje, si se hacía foco en determinado lugar, podía apreciarse otra geografía. Personas bebiendo o corriendo en un parque. En una revista que yacía apoyada en uno de los bancos de la plaza podía observarse una foto de una habitación, y en esa habitación una lámpara de luz…
Lo que no ha sido sino una prolongación de lo que la escala sólo en apariencia permite hacer y que tantas veces ha sido capturado por la literatura (Del rigor de la ciencia o Flatland) en la actualidad comienza a devorarse otros registros ajenos a la imagen. Hace un tiempo pude ver esta presentación de Seadragon, una tecnología que Microsoft esta perfeccionando aceleradamente.

YouTube Preview Image

Consiste básicamente en mapear imágenes y "ponerlas" en otra escala: basta un zoom para ir y venir: de la página 4 de una mala traducción de W. H. Auden a un forma monocromática con trazos borrosos y de ahí a una grilla de 100 x 100 fotos. Al revés: sólo vemos al comienzo una larga mesa de extraños ravioles (o una lámpara ocre en una habitación desconocida); luego de un breve movimiento de mouse (o gesto táctil), unas cuántas fotos borrosas con gusanos negros serpenteantes; y después, ahora sí, Auden, página 4. Lo fascinante no es sólo la potencia que esto implica, sino las posibles consecuencias no ya sobre el álbum familiar (aunque sí) sino sobre las tecnologías de la mirada, sobre las influencias en la lectura: del dedo envenenado con curare de El nombre de la Rosa, al dedo envenado con curare de la mala cosa esa de Minority Report.
En el video puede escucharse al presentador sostener que con esa tecnología podría manejar todas las imágenes de las redes sociales. No hablaba de una biblioteca de babel: el dominio que las megaempresas dicen tener sobre las imágenes no alcanza ni siquiera el nivel del algoritmo borgeano en el relato de la biblioteca definitiva; no han podido conjeturar una gramática. Total…siempre se puede capturar. Y sin embargo, los usos de esa entrópica solución pueden deparar notables variaciones en nuestras ideas sobre el documento.
Gracias a La botella de Klein me entero de una demo online de Photosynth, una herramienta emparentada con Seadragon.

proliferación de imágenes

Camera obscura

Boulesis publica un post sobre la proliferación de fotografías en la actualidad. El asunto es un gran tema para discutir y los argumentos culturalistas son siempre complejos. Boulé encuentra escasa relación entre la inmensa cantidad de fotografías existentes -en su opinión, debida principalmente a las mejores disposiciones técnicas para producir las fotos- y la escasa calidad de las imágenes obtenidas. El argumento es anti-benjamin: mientras W. Benjamin reflexionaba sobre la diseminación del aura en su texto "La obra de arte en la época de su reporductiblidad técnica". Boulé piensa la diseminación de la diseminación. Pero la relación cantidad-calidad no es una correlació en el clásico trabajo de Benjamin. Aquél trataba menos preceptivamente el canon artístico y más especulativamente las lecturas y usos, la percepción y la técnica.
El razonamiento que hace pie en la proliferación (de todo tipo, recuérdese que se aplica también a opiniones, información, especialistas y la lista sigue) es controvertido: supone que frente al aumento de determinados bienes deben crearse o desarrollarse controles o formas de evaluación para tamizar aquello que tiende a proliferar (lo feo, lo malo, lo bajo). Ese argumento en realidad teme por la multiplicación de las audiencias y monta retenes a nivel de la producción de bienes, porque claro ya no estamos en el siglo XVIII. El argumento de Boulé no es tal. Sólo recuerda: "La técnica del revelado y su coste nos hacía pensarnos muy bien qué íbamos a fotografiar, cómo lo íbamos a hacer, etc. Nadie tiraba las fotos «por tirar»". Pero eso es lo que no comparto. Tampoco ahora se tiran por tirar las fotos, sólo que lo que fnalmente será una foto es, al momento del click, una serie. La selección se hará más adelante o no se hará. El término foto aplicado a esa sucesión de clicks es discutible. Como es discutible la definición de género ahistórica o la basada exclusivamente en los elementos materiales o técnicos del bien -la que deja afuera los "usos"-. Por otro lado, no considero que peligren los circuitos artísticos de la fotografía debido a la multiplicación de celulares y cámaras digitales. Soy más bien testigo, sin pronunciarme a través de juicio de valor, de desarrollos locales, de provincianías, a través de fotologs e intercambio íconico. Es muy probable, además, como ha sucedido con los progresos en el mundo del audio digital y con los medios de prensa electrónicos, que ese desmadre del que habla Boulé impacte sobre algunas trayectorias de forma trascendente y permita la huida de jaulas culturales que le asignan al pobre el lugar de la esquina y no del cibercafé, el discado de algún número para conocer la suerte del zodíaco y no el fascinante y a la vez snob apartado multimedial de su teléfono, ese con su pobre camarita de 640 x480.

qué hacer con la extensión

Gracias a Clioweb encuentro la revista Polar Inertia. Revista de cultura popular y nomádica, reza el subtítulo. Y en efecto, las series de fotografías que se publican en la revista trabajan a partir de una idea que tiene a la discordancia como premisa (pienso, no se dice nada sobre eso). Trabajan con los desbordes, los anudados, los huellas de zurcidos, las rasgaduras de la abúlica tela con la que la modernidad cobija los territorios de la desigualdad. Se han corrido a los suburbios para traer unos rollos; a las mega-ciudades no occidentales; al desierto que crece gracias a las banquinas y al viento de los motores 3.0 en las rutas de los estados de las grandes planicies; a las zonas rurales de los países subidos a reactores nucleares. Leer el desfasaje es un gesto que trata a más no poder de alcanzar la cultura popular y la cultura nomádica: el gusto por andar por lo bajo, el trino de un sapere aude infame. De todos modos, lo popular está tan entretejido por lo masivo que no asombran en nada algunas fotos postálicas, algunos pósteres de clínica privada.
Me quedo con la serie sobre la frontera entre Estados Unidos y México, y la serie sobre paradas de ómnibus en algunos estados de la ex-URSS. En la primera el movimiento del estado hacia el afuera, construyéndolo, delimitando malamente lo que otras series de fotos conciben como un proceso cultural inextricable (los murales sobre la Virgen de Guadalupe en Los Angeles).

En la segunda se juna la mano del estado soviético, menos funcional, menos monolítico que lo que se subraya, construyendo paradas de colectivos en medio de la nada, en puebluchos, como si fueran pinceladas de un artista empecinado en rasgar la manta que el zarismo echó sobre los campos. La propaganda, decía Ellul, es tal cuando triunfa; pero de igual modo puede pensarse como representativa. Lo que las tradiciones locales, las promociones estatales y las diferencias regionales hicieron en las paradas de bondis es el registro de lo inextricable, la contracara del trazo imperial grabado en el muro norteamericano.

fotografía y archivo

Solo un tip para aquellos que usan cámaras digitales en su trabajo de archivo. Una búsqueda no muy intensiva por los sitios web de fotografía (entre ellos se destacan Digital Photography Review y Steve's Digicams) nos orientará correctamente hacia aquellos aspectos a considerar para la compra de una cámara. Un sitio con excelente y breve información para los investigadores es Electronic Researcher de la Universidad George Madison. En él encontrarán una página dedicada a las cámaras, en la que se hace hincapié en los siguientes criterios: resolución, lentes, zoom, controles, rosca para trípode, tipo de alimentación, almacenamiento. Podemos agregar sin embargo lo siguiente:

Vari-Angle

Una cámara con exposición y velocidad manuales, a pilas, con más de 5 megapíxeles de capacidad es siempre una buena máquina.
Las máquinas con "vari-angle" son preferibles a las otras porque el hallazgo (inintencionado: puesto que no tenían en mente a los investigadores cuando lo concibieron) del visor basculante permite sacar fotos con los brazos en alto y la cámara sobre nuestras cabezas: de ese modo, 5 megapíxeles toman un par de páginas de un periódico, por ejemplo, y el resultado es absolutamente legible. De otra manera, el ojo debe estar siempre detrás de la cámara; con esa restricción 2 megapíxeles bastarían (algunas cámaras de teléfonos celulares alcanzan ya esa resolución) para sólo 1/2 de página o poco más.